El primer paso: el Plan de Negocio

A muchas personas, en alguna ocasión, les ha rondado por la cabeza trabajar por cuenta propia, tener su propio negocio.
Las empresas nacen de una idea original. Estas ideas puede provenir del lanzamiento de un nuevo producto o servicio, por la experiencia acumulada en otros sectores de actividad, por la innovación de un producto o proceso, por las relaciones entre empresarios ya establecidos en diversos sectores, o incluso por la prestación de un servicio pensado en un mera charla con un amigo en un bar. Así pues, las empresas nacen de ideas, unas más complejas y otras más sencillas, pero todas ellas derivan en la constitución de un negocio económico y a las personas que las acometen las llamamos emprendedores.
Ahora bien, una vez superada la fase anterior, de la idea de negocio, tal vez nos encontremos ante una de las fases más complejas, y según mi experiencia, menos atendida, sobre todo cuando hablamos de pequeñas y medianas empresas, y que no es otra que la de la planificación del negocio. Los economistas utilizamos una herramienta de trabajo para dar cobertura a esta tarea. La llamamos el Plan de Negocio o de Empresa. Es una herramienta básica que estudia, identifica, describe y analiza un negocio en concreto examinando su viabilidad económica y financiera, desarrollando los procedimientos y estrategias necesarios para convertir una idea de negocio en un proyecto empresarial real. Si me permitís la comparación, es el calentamiento a un partido de fútbol. Cuando los futbolistas no calientan de la forma adecuada, el riesgo de lesiones es elevado. Planificar un negocio es, por tanto, un salvavidas, igual que cuando los pilotos planifican el vuelo antes de despegar.
Dirigir un negocio no es tarea sencilla, nunca lo ha sido, requiere mucha dedicación, sacrificio y responsabilidad, pero si a todos estos caracteres intrínsecos le añadimos el hecho de no saber por dónde vamos ni a dónde queremos llegar, una empresa se puede convertir en una experiencia difícil de digerir. Una gran mayoría de emprendedores llevados por la ansiedad de ponerse a trabajar cuanto antes, se olvidan de planificar su negocio. En una gran mayoría de los casos, el emprendedor desconoce que es un Plan de Negocio, aspecto nada reprochable, pero nada que ver cuando estos mismos emprendedores acuden a Asesores cualificados de empresa y les rechazan la elaboración de un Plan de Negocio por una cuestión económica, es algo así, como ir al médico y decirle a éste que no vamos a comprar el medicamento que nos receta porque hay que pagarlo.
La información que proporciona un Plan de Negocio resulta fundamental para toda la vida de la empresa, y es que éste es un documento vivo, es decir, todos los años se revisa y se analizan las diferencias surgidas con el fin de implantar las medidas correctoras necesarias que nos acerquen nuevamente a los objetivos fijados. A mi juicio, y así lo he podido observar con mis años de experiencia en el mundo de la Consultoría, las empresas que conviven entre sus tareas diarias con un Plan de Negocio, presentan menos problemas financieros, son empresas más organizadas, y con perspectivas económicas de futuro manifiestas con un programa de control de riesgos asociado.
Y es que un Plan de Negocio es una potente herramienta de análisis, de hecho, y cada vez más, resulta muy común en la práctica que las entidades financieras u otro tipo de entidades como por ejemplo las Administraciones, cuando suministran recursos financieros a emprendedores para sus nuevos negocios, se les exija como requisito imprescindible la presentación de un Plan de Negocio. Esta postura resulta más que coherente, sobre todo cuando se trata de la Administración, ya que al fin y al cabo, los recursos que proporcionan son públicos, por lo que hay que asegurarse que los proyectos empresariales a los que se destinan los recursos, al menos, son viables desde una perspectiva económico-financiera. Además, si consideramos que en algunos proyectos, se requiere la existencia de socios capitalistas, todavía resultará más necesario elaborar el Plan de Negocio, ya que sin éste difícilmente se conseguirán los mismos. En general, Un Plan de Negocio siempre transmite seriedad y profesionalidad a los destinatarios de los mismos, los socios-fundadores transmiten fe en el proyecto de cara a terceros, y su elaboración y cumplimiento aseguran una buena gestión.
Por todo esto, y por mucho más, mi recomendación es clara a los emprendedores: elaborar el Plan de Negocio debe ser una tarea prioritaria y preliminar, y a partir de ahí, trabajar con arreglo al mismo. En otro caso, el empresario se mueve por la inercia de los mercados y por los impulsos personales, sin la existencia de un proceso de toma de decisiones basado en la evaluación de las alternativas, la cuantificación de riesgos, y el análisis de rentabilidades. Pensemos que el Plan de Negocio reducirá notablemente el grado de incertidumbre de nuestro negocio, y será el propio empresario quién lo dirija, no al revés.
Y es que caminar solo es tremendamente aburrido, pero caminar sin saber a dónde te diriges, es realmente una locura.
Francisco Arasteny Torregrosa
Economista-Asesor Fiscal
Consultor en Finanzas de Empresa




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