postheadericon Dinamismo y flexibilidad frente a inmovilismo y rigidez.

 

La actual coyuntura económica está afectando especialmente a España. Las cifras de desempleo son alarmantes y todo apunta a la necesidad urgente de un cambio en nuestro modelo productivo. Como se ha dicho en otras ocasiones en Frikonomics, nuestro problema no ha sido sólo la excesiva dependencia del sector de la construcción. Nuestra obstinación hacía la intermediación (sin aportar valor alguno a lo que hacemos), la burda creencia de que I+D (Investigación y Desarrollo) es sólo una vía para pagar menos impuestos, nuestra obsesiva fijación por el empleo público, la falta de espíritu emprendedor y de apoyo al mismo y el miedo patológico al cambio, tienen mucho que ver en nuestra presente situación. Si queremos salir adelante tendremos, a mi juicio, que superar ciertas barreras culturales.

Veamos por ejemplo lo que sucede con el sector del comercio al por menor.

Nunca me ha parecido lógico que los horarios de apertura de los comercios coincidan prácticamente con la jornada laboral del resto de trabajadores. Desde hace décadas nuestras necesidades económicas nos obligan a trabajar a los dos miembros de una pareja. En muchas poblaciones españolas los comercios continúan cerrando al mediodía y los sábados por la tarde. La pregunta es bien sencilla ¿Cuándo diantres podemos ir a comprar? ¿Así como vamos a fomentar el consumo?

Sí, es cierto, existe algo de margen entre nuestro horario y el de los comercios. Terminamos de trabajar a las siete o a las ocho de la tarde (tras una maratoniana jornada laboral consecuencia del tiempo que dedicamos a comer al mediodía, otro legado de nuestro patrimonio cultural) y el Mercadona de la esquina de casa cierra a las nueve y cuarto. Como también es cierto que hacer la compra no es nuestra única tarea para ese intervalo de tiempo. Sin olvidar que muchos de nosotros pasamos gran parte de ese tiempo en un atasco ya que nos vemos masivamente avocados a hacer uso del transporte privado como consecuencia del deficiente transporte público de muchas ciudades.

La resistencia al cambio se refleja a la perfección en las  palabras del propietario de un pequeño comercio: “yo no abro los sábados por la tarde, tengo derecho al descanso… " Para a continuación apostillar: "desde que abrieron el centro comercial, al que se le permite abrir el sábado por la tarde, mis ventas han bajado un 30%...y ahora pretenden abrir los domingos ¿Hay que hacer algo?” Lícitas y comprensibles palabras de quien está sufriendo especialmente la crisis, pero, precisamente por eso, es momento de hacer algo. Y no estoy hablando de buscar la protección gubernamental para impedir que sus competidores abran los domingos. Quizás debería plantearse ampliar su horario, hacerlo compatible con el de sus clientes. Para lo que tendrá que contratar gente (disminuyendo las cifras de desempleo), estableciendo turnos de jornada continua, facilitando la conciliación del trabajo con la vida familiar de sus empleados, ofreciendo una mayor remuneración durante los horarios menos atractivos…

Quizás, la libertad de horarios no sea una amenaza si no una oportunidad.  

Siento envidia de las ciudades Estadounidenses en las que la libertad de horarios es una realidad, dónde, dicho sea de paso, la tasa de paro es ridícula si la comparamos con la española. Dónde los jóvenes quieren crear empresas y se les apoya para que lo hagan. Dónde los trámites burocráticos son mucho más ágiles y la mentalidad de los agentes económicos mucho más abierta, de tal forma que puedes alquilar un local tan sólo por unas  horas.

Si queremos seguir adelante debemos innovar, ser dinámicos y creativos. De nada sirve sentarse a esperar que escampe, hay que agudizar el ingenio y buscar soluciones.

 

David Torija Pradillo
 
davidtorija@coev.com

 

 

 

postheadericon Inteligencia, sabiduría y actitud: Las herramientas de la nueva empresa

 

La fundación Étnor (Ética de los negocios y las organizaciones), ha elegido a Manuel Pimentel (Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales durante el gobierno del Partido Popular hasta dimitir de su cargo en el año 2000 y que abandonó la cúpula del PP en el año 2003) para clausurar el XX SEMINARIO ÉTNOR. Hoy, Pimentel, que además de ingeniero agrónomo y licenciado en Derecho es empresario y escritor ha dado su particular visión de la situación económica actual en España.
El título inicial propuesto para su conferencia fue: “Reconstrucción del modelo socioeconómico europeo: ¿posible y deseable?” y comenzó su conferencia recordando a Darwin ya que, para Pimentel, las empresas son como las especies que, o bien se adaptan (evolucionan) o desaparecen. Esta analogía entre la evolución darwinista de las especies por selección natural y la adaptación de las empresas le sirvió a Pimentel para destacar que resulta primordial la evolución empresarial para la construcción del nuevo modelo socioeconómico europeo.
Son cuatro los registros o niveles principales de adaptación a la crisis: el personal, el empresarial, el social y el político. Explicó Pimentel que las empresas han tenido que adaptarse “a la fuerza” mientras que las instituciones han realizado un movimiento “antievolutivo” de bloqueo a la adaptación natural. Por esta razón, las empresas, sin ayuda institucional, han tenido que adaptarse gracias a dos herramientas: el talento y la inteligencia. El talento lo definió como “hacer algo bien”, mientras que la inteligencia, puntualizó, es la “capacidad de decidir las alternativas más adecuadas”, por lo que la suma de ese “hacer bien” con el “saber elegir bien” dará a las empresas las características diferenciales para salir de esta depresión.
Tras esta introducción, recordó algunos datos económicos de intento de adaptación del gobierno español a la crisis, en concreto mencionó “el Recortazo” de 2010 como plan de ajuste para reducir el déficit fiscal.
Desde un punto de vista internacional, evocó las medidas acordadas en el 2008 en Washington donde la línea de evolución fue común para Estados Unidos y Europa gracias a la reducción de los tipos de interés y a la aplicación de medidas fiscales, entre otras soluciones, para mantener el motor de la economía. Se consiguió en definitiva elaborar una respuesta coordinada a la crisis económica mundial ante una crisis global. Dos años después, en la cumbre del 2010, las medidas económicas estadounidenses y europeas tomadas en Canadá fueron diferentes ya que, como dejó claro el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, la salida de la crisis se realizaría a velocidades diferentes, por lo que las estrategias de cada país también lo serían. ¿Qué quería decir esto? Según Pimentel, la crisis se había “desglobalizado” para pasar a ser “localizada”, instaurándose en Europa una “cultura de disciplina ahorradora”, que en España se ha traducido en una depresión no solo económica sino también anímica, a pesar de que la caída del PIB fue similar a la del resto de países de la Unión.
El, tantas veces mencionado, “parón económico” lo describió Pimentel como un estado ciclotímico para la economía española ya que tras haber vivido un estado eufórico de bienestar económico, hemos pasado a un estado “de bajón”, donde creemos que no hay fondo y del que vemos difícil salir.
A partir de aquí, el discurso de Pimentel dio un giro con el propósito de infundir ánimos entre los asistentes, muchos de ellos empresarios, exhortándoles a ser creativos especialmente en los sectores del turismo, la industria agroalimentaria y en la exportación, por ser algunos de los sectores con más futuro. En su contra está el déficit de los ayuntamientos y de las autonomías y, ¡cómo no!, muy especialmente, la alta tasa de desempleo en España, por lo que las empresas deben luchar con la competitividad como medio para atraer de nuevo la confianza de los mercados.
Así, concluyó Manuel Pimentel su conferencia realzando la necesidad de crear una sociedad sostenible gracias a la CONFIANZA en las empresas, especialmente en aquellas que creen su propio discurso intelectual y que generen riqueza, empleo, transparencia y ética.
 
Mila Benito
Universidad CEU Cardenal Herrera
Colaboradora de INMERCO MARKETING
 

postheadericon ¿Supone IKEA realmente una amenaza para el sector del mueble?

 

En el mundo empresarial solemos ser muy dados a la búsqueda de  proteccionismo estatal para defender nuestro negocio o, para que nos entendamos, nuestro trozo del pastel que tanto sudor y lágrimas nos ha costado conseguir.
 
Fruto de la globalización y de los avances tecnológicos todo cambia hoy a velocidad de vértigo, y lo que ayer era un éxito seguro con rígida vocación permanente y con sólidos cimientos, en cuestión de semanas, puede quedar obsoleto y estar condenado al más absoluto fracaso. Por lo que la dirección y la propiedad empresarial han de vigilar permanentemente su posición y agudizar el ingenio al objeto de sacar partido de los constantes cambios.
 
El sector del mueble ha gozado en ocasiones de cierto  proteccionismo, sirva como ejemplo la cantidad de trabas que las administraciones públicas han puesto durante años a la compañía IKEA a la hora de intentar establecerse en la Comunidad Valenciana.
 
 En la archiconocida matriz DAFO (herramienta que mide las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de una compañía), las empresas españolas del sector del mueble han situado siempre a la firma sueca como una Amenaza. Lo que en realidad deja al descubierto, a mi juicio y, con el debido respeto, una Debilidad, pues es una clara muestra de la rigidez de su modelo empresarial.
 
Me temo que si afirmo que la llegada de IKEA es una Oportunidad para el sector del mueble, más de uno me tildará de loco…Correré ese riesgo.
 
Antiguamente, cuando nuestros padres compraban un mueble lo hacían con la intención de que éste durase para toda la vida. Lo que IKEA ha conseguido es cambiar el concepto y las costumbres a la hora de amueblar una casa. Gracias a IKEA, las nuevas generaciones compramos hoy muebles con la intención de que éstos duren 4 ó 5 años, para luego cambiarlos en función de nuestras necesidades y de la moda, sí, de la moda, porque IKEA ha sabido integrar este concepto en el sector del mueble, invirtiendo en diseño, marcando tendencias y cambiando éstas periódicamente, con la versatilidad como único elemento permanente.
 
Pero el consumidor no acude siempre a esta tipología de muebles low cost. Cuando busca un mueble de mayor calidad, al objeto de que éste le dure mucho más tiempo, acude a tiendas que bien podíamos definir cómo tradicionales.
 
El ritmo al que suceden hoy las cosas requiere una revisión periódica del modelo de negocio, al objeto de intentar encauzar los cambios para aprovecharlos en nuestro propio beneficio. Para algunos el secreto estará en la especialización, para otros en la innovación o, por qué no, en copiar un modelo de negocio de éxito dándole un toque personal y diferenciador. Lo que está claro es que un mundo dinámico requiere una visión estratégica empresarial dinámica y dispuesta al cambio.
 
 
David Torija Pradillo
davidtorija@coev.com
 

postheadericon ¿Cuál será la evolución del dólar?

Es cierto que, como sucede con tantas otras cuestiones vitales de resultado incierto y difícilmente predecible, estamos ante la pregunta del millón. Mi amigo Esteban me recuerda con cierta frecuencia mi errónea predicción sobre el tipo de cambio del euro frente al dólar, ya que un servidor se atrevió, a finales de este verano, a situarlo en el medio plazo entre 1,50 y 1,55 basándome para ello en el análisis fundamental (predicción del comportamiento futuro de una determinada variable estudiando sus gráficos históricos), en la coyuntura económica actual y en mis conversaciones con un amigo gestor de patrimonios que me aseguraba la decidida apuesta por la debilidad de la moneda americana de renombradas gestoras.

Todo apunta a que me equivoqué en mi estimación (al igual que mi amigo y las gestoras de fondos de inversión). Y es que si existiera una bola de cristal que nos dijera a ciencia cierta cuál va ser el comportamiento de las variables cuyo resultado queremos conocer, más de uno pasaría a engrosar las listas del INEM. La explicación a todo esto se puede encontrar en uno de los refranes que con más frecuencia utiliza mi abuelo (de quien tantas cosas he aprendido) un Juez me preguntó que de qué me mantenía, yo me mantengo del robo, ¿de qué se mantiene usía? Con la venía, permítaseme apostillar con cierta sorna que espero que el mismo no sea malinterpretado por ninguna víctima de la LOGSE. Pero el mundo, para bien o para mal, está montado así, y el trabajo de los unos depende del trabajo de los otros.

Algún ávido lector pensará, no sin algo de razón, que me atrevo a publicar este artículo ahora que el euro se asoma tímidamente a los máximos de los últimos doce meses. El objetivo real de estas líneas no es aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para tratar de justificarme con mi amigo, no, en realidad tan sólo pretendo reflejar la importancia que tiene la evolución de las divisas para las empresas en una economía globalizada.

Hace apenas un par de meses estuve estudiando la posibilidad de llevar a cabo una operación en un país emergente junto con otros empresarios con una amplísima experiencia en el mundo de los negocios y un bagaje mucho más amplío que mi pequeño equipaje de mano en el mundo empresarial. Una de las mayores dificultades para predecir con la menor desviación posible la viabilidad de la propuesta estribaba, a mi juicio, en el riesgo divisa. Permítanme que me explique, los pagos a proveedores, trabajadores y demás agentes participantes en el negocio se iban a llevar a cabo en euros, dólares y en la moneda local (con la posibilidad de que apareciesen en escena el yuan y alguna otra moneda más). Mientras que los cobros se iban a llevar a cabo, con un importante desfase temporal, únicamente en una unidad monetaria que es el resultado de descontar diariamente a la moneda local el efecto de la inflación (o la variación de los precios en dicho país). Todo esto provocaba que, agudizada por la diferencia temporal entre cobros y pagos, una variación significativa en el tipo de cambio de alguna de las monedas declinaba la balanza de la cuenta de resultados en un sentido o en otro de forma extrema.

Precisamente para cubrir el riesgo divisa, protegerse frente a los efectos de la inflación…nacieron los contratos de opciones y  futuros. Éstos son la semilla de productos como los Swaps o los Forwards, que dan cobertura a este tipo de operaciones minimizando o eliminando el riesgo de que variaciones en el tipo de cambio de una moneda puedan llevar al traste determinada operación empresarial.

El empresariado español, acostumbrado en muchos casos a mirar tan sólo de puertas para adentro, debe, instado sobre todo por la actual coyuntura económica, abrir su mente al mercado exterior  aprovechando las herramientas existentes (léase oficinas estatales o locales de apoyo a la internacionalización, seguros de tipos de cambio…) para no dar pasos a ciegas y poder llevar a buen puerto sus inversiones.

Pero como el hombre es ambicioso por naturaleza, también nacieron otros productos financieros relacionados como los Warrants, CFDs, ETFs (por no hablar de “turbos” y otros complejos instrumentos al alcance del pequeño y arriesgado inversor…) cuya productividad en el sistema se puede poner fácilmente en entredicho, ya que están más cerca de la especulación o de un juego de casino, que de la inversión… Y tenga en cuenta una cosa, en el juego, la banca siempre gana. Esto no es nada nuevo, les recomiendo que vean la película, protagonizada en 1983 por Eddie Murphy, Entre pillos anda el juego para que entiendan cómo instrumentos cuya finalidad original es la protección del empresariado de los altibajos de determinadas variables se acaban convirtiendo en herramientas de especulación.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Existen muchas similitudes entre los productos que nos ocupan y los complejos productos financieros fruto de titulizaciones de hipotecas subprime que fueron la semilla de la actual crisis global y que sorprendentemente (y así me consta) llegaron a ser compradas, dada la alta rentabilidad que ofrecían, por expertos gestores. Y es que, volviendo a echar mano del sabio refranero español, nadie da duros a cuatro pesetas.  

David Torija Pradillo
davidtorija@coev.com
 

 

postheadericon Demasiado Crecimiento vs Escaso Riesgo en Emergentes

        Recientemente en el prestigioso semanario británico The Economist se señalaba a la bolsa española como la más barata en términos de la relación cotización/beneficio (Price Earning Ratio) medio de los diferentes mercados. De hecho se comparaban diferentes mercados y el PER promedio rondaba las 15 veces beneficios, con países como Francia, Italia y Alemania también por debajo de este número, tal y como vemos en el cuadro.

 
 
Sin embargo, para analizar los diferentes mercados con diferentes tipos de interés, primas de riesgo y crecimiento económico esperado diferente debemos adecuar/ introducir dichas variables.
 
Para ello la primera pregunta que nos planteamos es ¿cuál es PER que deben tener las diferentes regiones en función de los tipos de interés, beta y prima de riesgo de mercado? Este dato lo denominamos PER de Equilibrio de un bono sintético del equity y lo obtenemos como la inversa de la rentabilidad deseada por invertir en ese mercado. Por ejemplo, en el caso de China la rentabilidad que exigimos por invertir es el 6,5% de los tipos de interés del país más 4,4% de la prima de riesgo de mercado que se exige por invertir en China (4% ponderado por Beta estimada de China). Esto supone una rentabilidad total del 10,8%, por lo tanto, el PER de un hipotético bono sintético que de un 10,9% es de 9,17x. Si comparamos este PER con el PER 2010 de 18x nos da que la bolsa China está un 96,2% sobrevalorada (18x frente a 9,17x).
 
Realmente esto nos sucede porque no hemos introducido la otra variable en valoración de empresas como es el crecimiento de los beneficios a largo plazo. Si definimos el PER como el número de años que tardamos en recuperar la inversión con los beneficios constantes, diríamos que tardamos 18 años en recuperar la inversión, pero si el beneficio de las empresas crece a tasas de 12% durante los próximos 10 años realmente tardaríamos 9,48 años (PER Corregido 2010).
  
 
            Es decir, para los diferentes países con diferentes riesgos, el inversor exige lo que llamo PER de Equilibrio de Bono sintético diferente para cada país. Este PER al que deben tender las acciones por el riesgo implícito del mercado, lo medimos frente al PER cotizado corregido por su tasa de crecimiento a largo plazo (PER Corregido), y es lo que nos da el potencial del mercado.
 
Utilizando este modelo para diferentes mercados obtenemos que los mercados emergentes se encuentran en niveles de valoración donde descuentan tasas de crecimiento elevadas y con tipos de interés relativamente bajos para su situación de sobrecalentamiento.
 
Debemos ser prudentes y quizá sea mejor momento de invertir en Alemania y en España que en dichos mercados emergentes, puesto que si las tasas de crecimiento son inferiores a las puestas en el modelo asistiremos a importantes descensos en los mercados de valores de dichos países.
 
 
 
 
Lorenzo García Tamarit
Director Zona Levante iberCaja Patrimonios
Profesor Finanzas CEU San Pablo Valencia
 
 

postheadericon ¿Cuidamos nuestros procesos de selección de personal y los procesos de acogida de nuevas incorporaciones?

 

Desde hace años mantengo debates con mis ex alumnos, son verdaderamente enriquecedores. Uno de los debates que mayor unanimidad suscita el que se refiere a tanto los procesos de selección como los planes de acogida posteriores, que ya avanzo brillan por su ausencia en un porcentaje demasiado alto en nuestras empresas.

¿Es lógico invertir tiempo y dinero en un proceso de selección y luego ver como esa persona se va de nuestra empresa antes de cumplir dos meses?

Un gran porcentaje de personas que se van de las empresas, antes de cumplir los dos primeros meses, lo hacen porque sus expectativas generadas en los procesos de selección son radicalmente opuestas a lo que finalmente se encuentran.

¿Hacemos bien los procesos de selección de personal?

Todos los meses desde Garrigos&Llopis se habla de calidad, de excelencia, de excelencia en los procesos. Por supuesto que debemos incluir dentro de esta excelencia los procesos referentes a la selección de personal y lo que conlleva.

Las claves para poder llevar con éxito un proceso de selección de personal son, a mi juicio, las siguientes:

  • Debe estar justificada la decisión de incorporar nuevas y nuevos profesionales.
  • Debemos tener un procedimiento de selección de nuevas incorporaciones.
  • Saber claramente qué buscamos. Realizar el perfil del puesto.
  • Si podemos  sería mejor incorporar personas internas.
  • Si no tenemos la persona dentro de la empresa deberemos comenzar el reclutamiento.

Si se decide contratar una empresa de selección de personal sería deseable:

  • Que la empresa proveedora de los servicios de selección de personal, conozca muy bien el mercado en el cual debe operar.
  • Tener muy claro el perfil que queremos.
  • Dar a conocer a nuestro proveedor de selección nuestra Cultura, Valores, y demás información que sea útil para optimizar el proceso de búsqueda.
  • Establecer calendario  de reuniones permanentes para ver el progreso.
  • Pedir feedback sobre personas descartadas.
  • La empresa de selección es una extensión de nuestra empresa durante el proceso, por ello hay que insistir en la importancia de que durante todo el tiempo que dure la selección se cuiden de manera especial  las  formas, el trato a los candidatos y la información en cada fase.
  • Hay que escuchar a los profesionales. Un proceso de selección no se hace en tres días.

Si lo hacemos desde nuestros departamentos de recursos humanos, además de lo expuesto anteriormente referente a tener claro el perfil, informar de nuestra Cultura, Valores, debemos insistir en:

  • Dar una imagen seria y profesional.
  • Contestar a todas las personas que han participado en el proceso  de selección, dándoles  las gracias.
  • Informar a la persona de las funciones, salario y responsabilidades del puesto ofertado.

Una vez cerrado el proceso e incorporada la persona  es básico cuidar la acogida.

Para ello:

  • Tener un procedimiento de acogida.
  • Dar información sobre todos los aspectos relativos a su trabajo.
  • Involucrar  al jefe inmediato.
  • Revisar los progresos. Mantener durante los seis primeros meses al menos  dos reuniones con al persona.
  • Mantener reuniones con los responsables superiores inmediatos para conocer la evolución de los nuevos profesionales incorporados.
  • Presentarle a sus compañeros.
  • Darle a conocer nuestras políticas de Calidad y Seguridad.
  • Darle a conocer nuestra Cultura.

Y sobre todo aprender de nuestros errores. Para ello sería deseable:

  • Realizar la conocida como entrevista de salida. Esta entrevista nos permitirá conocer de boca de las personas que dejan  nuestra compañía como somos percibidos.
  • Estar alertas a las bajas de personas con poco tiempo en nuestra empresa.
  • Preguntar sobre la cogida en las encuesta de clima.

Juan Luis Garrigós

 

 

 

 

 

postheadericon El juicio monitorio en la gestión de cobro de la empresa

El juicio monitorio como instrumento en la lucha contra la morosidad.- Elevado índice de morosidad y alta incidencia de impagados. Buena parte de los pequeños y medianos emprendedores atribuyen a estas dos circunstancias sus problemas de tesorería.


En un entorno de restricción del crédito, una política adecuada de gestión de cobro resulta clave para evitar el deterioro de la liquidez. A menudo, el acreedor sucumbe frente a la pasividad de su deudor, al no ver otra alternativa al impago que la de recurrir a una vía judicial que presume lenta, costosa y seguramente ineficaz. Sólo por este motivo, muchos créditos no se tramitan más allá de su mera reclamación por la vía comercial, con la fatal consecuencia de su pérdida definitiva. Para gestionar acertadamente la cartera crediticia de la empresa conviene superar este planteamiento.


El ordenamiento jurídico ofrece instrumentos para la defensa del crédito que suelen funcionar de forma rápida, económica y habitualmente eficaz, principalmente cuando el deudor no paga sin oponer razón fundada alguna para ello. El juicio monitorio, en particular, se presenta como una alternativa de la que muchas veces el acreedor prescinde antes de dar definitivamente por fallido el intento de cobro al moroso. Dedicamos a este recurso procesal el presente artículo, en el que se destacan sus aspectos básicos y sus ventajas principales.

El objeto del juicio monitorio y los créditos que pueden reclamarse mediante el mismo.- La vigente Ley de Enjuiciamiento Civil regula el juicio monitorio como un proceso especial. La idea que preside este mecanismo de reclamación consiste en facilitar al acreedor un procedimiento económico y rápido, que le permita cobrar de su deudor un crédito no atendido por éste sin motivo justificado.


Mediante el juicio monitorio se pueden reclamar créditos documentados de carácter líquido, vencido y exigible. Puede afirmarse, con carácter general, que cabe recurrir al juicio monitorio para reclamar el pago de las facturas giradas en el tráfico ordinario de la empresa, siempre que hayan sido correctamente emitidas y no satisfechas dentro de plazo por su destinatario.


Hasta el pasado mes de mayo de 2010, la vía del juicio monitorio quedaba limitada a la reclamación de créditos de hasta 30.000 euros. La Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislación procesal para la implantación de la nueva Oficina Judicial, amplió su límite cuantitativo hasta los 250.000 euros. Este incremento de la cuantía exigible mediante juicio monitorio entraña una decidida medida legislativa para dotar de una mayor tutela al crédito.

Cómo iniciar una reclamación de juicio monitorio.- Para iniciar el juicio monitorio, el acreedor debe presentar un escrito ante el Juzgado de Primera Instancia competente en el domicilio del deudor. En su solicitud, el acreedor deberá limitarse a señalar su identidad, identificar a su deudor, indicar sucintamente el motivo de su reclamación y el importe exigido. Cualquier escrito en el que consten estos datos será suficiente para instar la solicitud. Ello no obstante, el acreedor puede limitarse a cumplimentar un impreso normalizado que aprobó el Consejo General del Poder Judicial, mediante instrucción 1/2002, de 5 de noviembre, que consta publicado en el BOE de 14 de noviembre de 2002 y al cual puede accederse con facilidad por vía telemática.


La única documentación que el titular del crédito deberá presentar junto a su escrito de solicitud será la que le identifique como representante de la empresa acreedora y, sobre todo, la que demuestre la existencia de la deuda. Esta podrá acreditarse mediante documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con cualquier otra señal, física o electrónica, proveniente del mismo. Ahora bien, el acreedor también podrá acreditar la existencia del crédito que reclama mediante la aportación de facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualesquiera otros documentos que, aun unilateralmente creados por él mismo, sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas en relaciones de la clase que aparezca existente entre acreedor y deudor.
Sea cual sea el importe del crédito que reclame, el acreedor podrá iniciar el juicio monitorio sin asistencia de profesional alguno. La única firma requerida para la presentación de la solicitud inicial será la del propio acreedor. Ello no obstante, el acreedor podrá iniciar el proceso dirigido por abogado y/o representado por procurador si así lo prefiere.

El requerimiento judicial de pago al deudor.- Presentada la solicitud de inicio de juicio monitorio con su documentación ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del deudor, éste comprobará si la misma se ajusta a las exigencias ya descritas. Verificado este extremo, el Juzgado requerirá al deudor para que, en el plazo de veinte días, pague al acreedor la suma reclamada o, en su defecto, comparezca para presentar un escrito en el que exponga sucintamente los motivos por los que se niega al pago. A partir de ese momento, dentro del plazo de veinte días indicado, pueden suceder tres cosas.

La hipótesis del pago del deudor.- Una primera posibilidad es que el deudor atienda al pago. En este caso, el proceso habrá concluido por satisfacción del interés del demandante. Como cabe apreciar, en este supuesto el titular del crédito habrá visto satisfecho su derecho sin necesidad de incurrir en gastos relevantes ni de involucrarse en actuaciones procesales complejas y dilatadas. En realidad, para cobrar su crédito le habrá bastado diligenciar un requerimiento de pago a través del conducto del Juzgado donde radique el deudor.

La hipótesis de la pasividad del deudor.- Cabe, en segundo lugar, que el demandado mantenga una posición de mera pasividad ante el requerimiento judicial de pago. Es decir, que el deudor no comparezca para pagar, ni para oponerse a la reclamación del acreedor.


En este caso, el juicio monitorio presenta otra de sus particularidades más ventajosas para el acreedor. En un juicio ordinario o en un verbal, al demandado que no comparece se le presume disconforme con la reclamación, lo que obliga al demandante a seguir todo el proceso hasta el final y a practicar los medios de prueba necesarios para convencer al tribunal sobre la procedencia de su derecho. Sin embargo, la falta de oposición del deudor a la reclamación de juicio monitorio determina su inmediata condena. Así, si el demandado en juicio monitorio no comparece dentro de los veinte días para oponerse formalmente a la reclamación, el Juzgado dictará resolución poniendo fin al proceso y permitiendo de seguido al demandante iniciar actuaciones de ejecución contra el patrimonio de su  deudor.


Como vemos, en esta hipótesis, lo que obtiene el acreedor con la sola presentación de la solicitud de juicio monitorio es una resolución de carácter ejecutivo que, como si se tratara de una sentencia vencedora en un juicio plenario, le permitirá embargar los bienes de su deudor sin necesidad de recurrir a procesos declarativos largos y costosos.


Es cierto que, para obtener el efectivo embargo de activos del deudor, el acreedor deberá interponer una demanda ejecutiva, en la que ya deberá actuar asistido de abogado y procurador; pero también lo es que las costas de estas actuaciones deberán ser abonadas por el demandado junto a la deuda que se le reclama. Y ello aparte del evidente beneficio que reporta al acreedor la obtención de un título ejecutivo contra el deudor en un tiempo mínimo y con un coste prácticamente nulo.

La hipótesis de la oposición del deudor.- No cabe descartar, con todo lo anterior, una tercera posibilidad; que el deudor se oponga al pago, manifestando sucintamente los motivos por los que considera improcedente la reclamación. En este caso, cabe distinguir tres supuestos, dependiendo del importe que se reclame.


Si el crédito reclamado no excede de 900 euros, el deudor puede oponerse por escrito sin asistencia de abogado ni de procurador. El Juzgado, al verificar la existencia de la oposición, citará directamente a las partes a la celebración de un juicio verbal en el que se discutirá la procedencia de la reclamación, practicándose las pruebas que las partes interesen para la defensa de su derecho. Las partes podrán acudir al acto del juicio por sí solas o, si lo prefieren, asistidas de letrado. Salvo en supuestos excepcionales, la sentencia que decida sobre el fondo del asunto impondrá las costas a la parte perdedora.


Si la reclamación supera los 900 euros pero no alcanza los 6.000, el procedimiento seguirá exactamente los mismos trámites indicados anteriormente. Ahora bien, en este caso, el escrito de oposición del demandado deberá ir firmado por abogado y procurador y ambas partes deberán acudir al acto del juicio asistidas por estos profesionales.


Si, por último, la cantidad reclamada ha sido superior a los 6.000 euros, el demandado habrá de oponerse mediante escrito firmado por abogado y procurador. El demandante podrá entonces presentar una demanda dentro del plazo de un mes, a contar desde que se le dé traslado del escrito de oposición del deudor. Esto dará lugar al inicio de un juicio ordinario, en el que las partes deberán actuar asistidas por abogado y procurador. La sentencia que decida este litigio irá precedida de los trámites de contestación a la demanda, celebración de audiencia previa y juicio. Si el demandante, a la vista de la oposición del deudor a su solicitud de juicio monitorio, decide no presentar demanda para iniciar el juicio ordinario, el Juzgado dictará una resolución sobreseyendo las actuaciones y condenándole a pagar las costas que haya generado al demandado su oposición inicial.


Es evidente que, en el caso de que el deudor se oponga a la reclamación de juicio monitorio, el demandante se verá abocado al seguimiento de un juicio plenario para poder obtener una resolución de condena contra aquél. Ello no obstante, aun en este supuesto el inicio de la reclamación por juicio monitorio presenta alguna utilidad. Por una parte, permite al acreedor conocer las causas de oposición al pago del demandado antes de iniciar el posible proceso declarativo y así valorar la conveniencia y riesgos de plantearlo. Por otra, si los motivos de oposición son sólidos y hasta disuasorios para seguir adelante con la reclamación, las costas que tendrá que abonar el acreedor por la oposición planteada al juicio monitorio serán de un importe sensiblemente más reducido que las que le habría correspondido atender de haber iniciado un juicio declarativo plenario con resultado desestimatorio.

La incidencia y la eficacia del juicio monitorio.- A pesar de su novedosa implantación en nuestro sistema procesal por la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, el juicio monitorio constituye, a fecha de hoy, el procedimiento más utilizado por los acreedores para reclamar sus créditos.


Según el informe del Consejo General del Poder Judicial de 29 de junio de 2010, elaborado en base a datos del primer trimestre de 2010, “en los juzgados de primera instancia y de primera instancia e instrucción los procesos monitorios alcanzan un máximo histórico superior a los 255.000 casos, con un crecimiento del 23%. Ahora bien, sólo el 8% de los procedimientos monitorios terminan en pago. De ahí que las ejecuciones derivadas de procesos monitorios han aumentado un 23,5% en el primer trimestre de 2010. Este aumento supone una importante carga de trabajo en los juzgados, no en vano representan ya el 42,4% del total de ejecuciones civiles”.


En resumen, teniendo en cuenta los juicios monitorios que acaban en pago o en ejecución contra el deudor, resulta que este instrumento de fácil recurso para el acreedor presenta plena y efectiva utilidad en más del 50% de los supuestos. El dato es significativo por sí solo y debería considerarse, en todo caso, al decidir la estrategia de defensa crediticia de la empresa.
 

Carlos Sánchez Aguirre

Abogado

Cuatrecasas Gonçalves Pereira

 

postheadericon Sombra aquí y sombra allá...El maquillaje de las cuentas anuales

Hace un par de meses publicábamos en Frikonomics una reseña  sobre un interesante libro titulado Contabilidad Creativa. La disertación del mismo puede resumirse con aquella  antigua leyenda anónima que cuenta que un mercader, deseando saber cuánto eran dos más dos, preguntó a su contable para que le ayudara a conocer la respuesta. El contable se le acercó y, después de comprobar que nadie les escuchaba, le susurró al oído: ¿Usted cuánto quiere que sea?

En efecto, utilizando las distintas metodologías de valoración de activos contables, aprovechando los diferentes criterios que contempla la ley, se puede influir en el resultado empresarial. Son muchas y diversas las formas de variar el beneficio, unas dentro de la legalidad, y otras, no tanto. Es lo que se denomina contabilidad creativa o earnings management.
 
Contabilidad y fiscalidad no siempre van de la mano, de hecho, las diferencias entre las amortizaciones contables y fiscales, son perfectamente legales. Pues bien, sepa usted que mediante las amortizaciones se podría decidir variar el beneficio de la empresa.

Existen diversas razones que nos pueden llevar a variar, dentro de los términos que permite la norma, la contabilidad. Veamos algunos motivos que  pueden llevar a los directivos a variar los resultados contables:

- Se puede intentar aumentar el valor de una empresa para defendernos frente a adquisiciones hostiles.
- Los directivos pueden incrementar el valor de la empresa para aumentar su propia retribución cuando ésta se encuentre ligada a la consecución de unos determinados objetivos.
- O pueden llevarla a cabo buscando que se valore más su labor directiva, buscando aumentar su prestigio profesional.
- También se puede perseguir la obtención de un beneficio reducido de cara a acceder a subvenciones, llevar a cabo regulaciones de empleo, para evitar reducciones de tarifas en sectores regulados o, incluso, de cara a la renegociación de contratos, o a la planificación de remuneraciones futuras o, simplemente, pagar una menor cuantía en el  impuesto de sociedades.

A través de los arrendamientos podemos también variar la imagen fiel de la empresa. Sabemos que ajustando los niveles de endeudamiento se mejora, por ejemplo, la posibilidad de acceso al crédito de una empresa, ya que los departamentos de análisis de riesgos de las entidades financieras, de cara a concedernos o no financiación, tendrán en cuenta, principalmente, nuestro nivel de endeudamiento. Por lo que podemos utilizar los arrendamientos para mejorar nuestro nivel de endeudamiento.

Desde un punto de vista contable, existen dos tipos de arrendamientos: El financiero y el operativo. Un arrendamiento tendrá la consideración de arrendamiento financiero cuando se entienda que se transfieren sustancialmente todos los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad del activo subyacente del contrato. De no darse esta condición, estaremos ante un arrendamiento operativo. Si tenemos un arrendamiento operativo, a toda la cuota se le da la consideración de gasto deducible.

Motivos que nos pueden llevar a forzar que un arrendamiento tenga una u otra consideración:

Buscaremos tener un arrendamiento financiero cuando nuestro objetivo sea maximizar el beneficio (para retribuir a los accionistas), ya que tendremos un menor gasto.

Optaremos por el arrendamiento operativo cuando queramos dar un mayor gasto y, por ende, pagar menos a la Agencia Tributaria. Practica ésta muy habitual entre notarios, médicos y profesionales liberales en general.

Las compañías aéreas suelen utilizar empresas satélites para adquirir sus aviones mediante arrendamientos operativos, buscando con ello mejorar sus cuentas (ya que son aparatos muy costosos y un endeudamiento tan alto daría muy mala imagen para una empresa cotizada).

Otra de las prácticas más habituales entre las empresas es realizar operaciones de factoring (sin recurso y con anticipación de capital con el que cancelan la deuda) a final de año, con el objetivo de mejorar la imagen de sus balances. Veamos esto con detenimiento:

El factoring es un contrato mercantil mediante el cual una empresa cede a una entidad financiera los derechos de cobro a sus clientes. A cambio de la misma, la empresa recibe una serie de servicios (gestión de facturas y de su cobro, anticipo de los importes, así como las posibles contingencias derivadas del impago de las mismas). El método concreto utilizado por las empresas para sacar activos del balance (y también pasivos), mejorando la foto del balance es el factoring sin recurso (la entidad financiera asume el riesgo de impago del crédito) y con anticipo de capital. El factoring sin recurso no consume CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España, valor que utilizan las entidades financieras para estudiar la concesión de financiación).

En definitiva, mediante esta práctica, al ceder en firme los créditos de la empresa a un tercero, éstos desaparecen del activo de la compañía. Pequeño detalle sin importancia: Estamos desvirtuando la imagen fiel de la empresa, lo que nos puede llevar a tomar decisiones erróneas si no somos conscientes del endeudamiento real de la empresa, cuyas consecuencias podemos pagar muy caras.

David Torija Pradillo
davidtorija@coev.com

 
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