Inteligencia, sabiduría y actitud: Las herramientas de la nueva empresa

La fundación Étnor (Ética de los negocios y las organizaciones), ha elegido a Manuel Pimentel (Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales durante el gobierno del Partido Popular hasta dimitir de su cargo en el año 2000 y que abandonó la cúpula del PP en el año 2003) para clausurar el XX SEMINARIO ÉTNOR. Hoy, Pimentel, que además de ingeniero agrónomo y licenciado en Derecho es empresario y escritor ha dado su particular visión de la situación económica actual en España.
El título inicial propuesto para su conferencia fue: “Reconstrucción del modelo socioeconómico europeo: ¿posible y deseable?” y comenzó su conferencia recordando a Darwin ya que, para Pimentel, las empresas son como las especies que, o bien se adaptan (evolucionan) o desaparecen. Esta analogía entre la evolución darwinista de las especies por selección natural y la adaptación de las empresas le sirvió a Pimentel para destacar que resulta primordial la evolución empresarial para la construcción del nuevo modelo socioeconómico europeo.
Son cuatro los registros o niveles principales de adaptación a la crisis: el personal, el empresarial, el social y el político. Explicó Pimentel que las empresas han tenido que adaptarse “a la fuerza” mientras que las instituciones han realizado un movimiento “antievolutivo” de bloqueo a la adaptación natural. Por esta razón, las empresas, sin ayuda institucional, han tenido que adaptarse gracias a dos herramientas: el talento y la inteligencia. El talento lo definió como “hacer algo bien”, mientras que la inteligencia, puntualizó, es la “capacidad de decidir las alternativas más adecuadas”, por lo que la suma de ese “hacer bien” con el “saber elegir bien” dará a las empresas las características diferenciales para salir de esta depresión.
Tras esta introducción, recordó algunos datos económicos de intento de adaptación del gobierno español a la crisis, en concreto mencionó “el Recortazo” de 2010 como plan de ajuste para reducir el déficit fiscal.
Desde un punto de vista internacional, evocó las medidas acordadas en el 2008 en Washington donde la línea de evolución fue común para Estados Unidos y Europa gracias a la reducción de los tipos de interés y a la aplicación de medidas fiscales, entre otras soluciones, para mantener el motor de la economía. Se consiguió en definitiva elaborar una respuesta coordinada a la crisis económica mundial ante una crisis global. Dos años después, en la cumbre del 2010, las medidas económicas estadounidenses y europeas tomadas en Canadá fueron diferentes ya que, como dejó claro el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, la salida de la crisis se realizaría a velocidades diferentes, por lo que las estrategias de cada país también lo serían. ¿Qué quería decir esto? Según Pimentel, la crisis se había “desglobalizado” para pasar a ser “localizada”, instaurándose en Europa una “cultura de disciplina ahorradora”, que en España se ha traducido en una depresión no solo económica sino también anímica, a pesar de que la caída del PIB fue similar a la del resto de países de la Unión.
El, tantas veces mencionado, “parón económico” lo describió Pimentel como un estado ciclotímico para la economía española ya que tras haber vivido un estado eufórico de bienestar económico, hemos pasado a un estado “de bajón”, donde creemos que no hay fondo y del que vemos difícil salir.
A partir de aquí, el discurso de Pimentel dio un giro con el propósito de infundir ánimos entre los asistentes, muchos de ellos empresarios, exhortándoles a ser creativos especialmente en los sectores del turismo, la industria agroalimentaria y en la exportación, por ser algunos de los sectores con más futuro. En su contra está el déficit de los ayuntamientos y de las autonomías y, ¡cómo no!, muy especialmente, la alta tasa de desempleo en España, por lo que las empresas deben luchar con la competitividad como medio para atraer de nuevo la confianza de los mercados.
Así, concluyó Manuel Pimentel su conferencia realzando la necesidad de crear una sociedad sostenible gracias a la CONFIANZA en las empresas, especialmente en aquellas que creen su propio discurso intelectual y que generen riqueza, empleo, transparencia y ética.
Mila Benito
Universidad CEU Cardenal Herrera
Colaboradora de INMERCO MARKETING


