
En la empresa, como en la vida, somos lo que corremos
Ya no se trata de la lucha sin cuartel, ni siquiera de estrategias por muy bien planificadas y racionalizadas que estén. Hoy, “el arte de la guerra” no llega a inspirar a todos los componentes de la empresa, llegando a desmotivarlos y desgastarlos en una “lucha crónica” por alcanzar los objetivos esperados. Es por esto que los empresarios, movidos por la búsqueda de nuevas fórmulas de éxito a medio y largo plazo, están llevando a sus organizaciones el mundo del deporte con el fin de desarrollar el talento y estimular el aprendizaje, no sólo de gerentes sino también de directivos y empleados.
Frases como éstas: “Moriríamos por esta camiseta”, “Sabemos que jugamos contra un equipazo”, “Tenemos que comenzar esta competición ganando” o “Me voy orgulloso de mis jugadores” sólo las encontramos en periódicos deportivos y nunca en las páginas de color salmón. Si los empleados recibiésemos este tipo de mensajes cada semana, posiblemente conseguiríamos una mayor motivación, pero no se trata solo de comunicación: La mayoría de nosotros nos aficionamos a algún deporte, no sólo como un entretenimiento sino también como un comportamiento inherente a la necesidad humana, que hace que saquemos lo mejor de nosotros mismos. Y esto es porque en el deporte, ganar no lo es todo, pero sí el deseo de ganar y, sobre todo, el deseo de participar y de superarse a sí mismo.
Posiblemente, si llevásemos el mundo del deporte a la empresa, conseguiríamos una fortaleza mental individual y colectiva mucho mayor que nos permitiese alcanzar retos hasta entonces inimaginables. Si somos capaces de correr distancias de 60 kilómetros por terrenos más o menos difíciles y en condiciones extremas por pura satisfacción personal, ¿por qué no llevar esa fortaleza psicológica a la empresa?, sin duda conseguiríamos mejorar los recursos internos para continuar “luchando”.
Por eso, en su libro ¡Éxito competitivo!, Samer Soufi nos da diez claves para alcanzar el éxito en cualquier disciplina deportiva y aplicarlas al mundo de los negocios. Al final, no se trata de ganar por ganar, sino del deseo de ganar y la motivación que ello supone para conseguir la victoria más sabrosa, obtenida tras la mejora de destrezas, habilidades técnicas y emocionales y de la firme voluntad común de alcanzar el liderazgo en un segmento de mercado.
¡Éxito competitivo! 10 claves inmutables que permiten alcanzar el éxito en cualquier disciplina deportiva y su aplicación en el mundo de los negocios.
Samer Soufi
Editorial Pirámide
Mila Benito
Universidad CEU Cardenal Herrera
Colaboradora INMERCO MARKETING

Adrian Gostick y Chester Elton, ya habían escrito en 2005 el superventas “Demostrado: La zanahoria funciona: una historia sobre como un líder puede estimular el potencial humano”, un libro que proponía estrategias a los directivos para mejorar el compromiso y la productividad de sus empleados gracias a la elección no solo del premio correcto, sino del momento adecuado de entrega de ese premio con el fin de conseguir un mejor rendimiento. En definitiva, “La zanahoria funciona” enseñaba a los directivos no solo a conocer mejor a sus empleados sino también a reconocer el trabajo realizado por cualquiera de ellos.
Ya hoy, en 2011, nos vuelven a obsequiar con otro libro. Su título original fue The Orange Revolution y en España se ha traducido como “Buenos equipos Proyectos imbatibles: equipos capaces de transformar toda una empresa”. La revolución naranja nos dice lo que funciona dentro de la empresa: el conocido REFUERZO POSITIVO. No es algo nuevo, pero sí lo es la aplicación que sus autores nos proponen: llevarlo al terreno personal. Estamos acostumbrados a tener dos mundos: el laboral y el personal. Estos dos mundos parecen inconexos y el talento que desarrollamos en el trabajo lo reprimimos al llegar a casa, por el mero hecho de que existe una línea imaginaria que separa nuestro” yo laboral” de nuestro “yo personal”.
En su libro, Adrian y Chester nos cuentan el caso de Liz, una persona real abierta, lista y afable que contagia energía a sus compañeros de trabajo y entre sus cualidades están la de tolerar los errores de los demás y animar al desarrollo de los que le rodean. Algo muy diferente de su “yo personal”, ya que en su casa se comporta apática, negativa y menosprecia tanto a su marido como a sus hijos. Por eso, cuando Liz llega a su casa, se quita su traje de “superheroína” y su mundo se vuelve triste. La solución: unir su vida personal y laboral, trasladando el mismo modelo de equipo empleado en el trabajo a su vida personal ya que, como animales gregarios que somos, necesitamos juntarnos de forma natural y necesitamos a los demás para conseguir seguridad, estabilidad, felicidad y satisfacción emocional entre otras cosas. Por eso, los equipos pueden tener un papel fundamental en nuestra vida personal y el refuerzo positivo naranja (el premio) lo tenemos que saber dar y recibir también dentro de las paredes de nuestras casas.
El caso de Liz es solo un ejemplo de los muchos aparecidos en el libro, pero nos ofrece una idea fundamental que consiste en crear un nexo entre el trabajo y nuestra vida privada y conseguir un equipo SOBRESALIENTE EN LA VIDA PERSONAL Y LABORAL gracias a la regla del 3: Asombrarnos unos de otros, procurar que no haya sorpresas y darnos ánimos… SIEMPRE, AUNQUE PERDAMOS.
Buenos equipos Proyectos imbatibles. Equipos capaces de transformar toda una empresa.
Adrian Gostick y Chester Elton
Conecta, Barcelona 2011.
Mila Benito
Universidad CEU Cardenal Herrera
Colaboradora INMERCO MARKETING

EXPERTOLOGÍA: para ser un experto no basta con buscar tu punto G… de Google
Andrés Pérez, en su libro “Expertología: la ciencia de convertirse en un profesional de referencia”, no nos da recetas mágicas, pero sí nos envía un mensaje para sobrevivir en un mercado laboral cada vez más visible y competitivo. Químico de profesión, ha dedicado siete años de trabajo previo para concretar sus conocimientos en este interesante, útil y práctico libro de tan solo 14 euros que ha salido a la luz en enero de 2011.
En sus 323 páginas, Pérez nos regala un plan B que sirve para la mayoría de profesionales que trabajan por cuenta ajena, que pueden ver en peligro su trabajo y que quieren seguir trabajando bien en aquello que les gusta.
Partiendo de la premisa de que vamos a trabajar como profesionales que van a prestar un servicio a la empresa y no como simples empleados, la planificación se descubre como un modo de no dejar que las cosas ocurran, porque el verdadero secreto no consiste solo en desear con todas nuestras fuerzas un objetivo, necesitamos algo más.
Entre sus reflexiones, Expertología hace una “crítica” a las herramientas como el curriculum vitae (quizá ya curriculum mortis) o el portfolio y propone utilizar la fórmula RAR (Reto-Acción-Resultado) para documentar los logros laborales o/y personales. Aunque pueda resultar algo obvio, no basta con mostrar los títulos, hay que mostrar los beneficios que obtendría cualquier empresa al trabajar con nosotros.
Andrés Pérez defiende el cambio de mentalidad en el trabajo, dejando de pensar en el empleado como una persona utilizada o usada por la empresa, para pasar a ser una persona que desempeña su trabajo de forma sobresaliente, como profesional unipersonal que aporta algo valioso a su cliente (sea o no la empresa que nos ha contratado).
Para evitar el estancamiento dentro de la empresa, Andrés Pérez nos ayuda a obtener nuestra propia marca personal, a progresar, a tomar las riendas de nuestra profesión y, en definitiva, a no ser relegados. Su objetivo, por tanto, no es otro que el de posicionar nuestra marca como individuos valiosos y referentes por encima de la propia marca de la empresa.
De nada sirve el “yo no me lo merezco” o “no sabré cómo contarlo”, “Expertología” es clave para descubrir tus cualidades (de las que no siempre eres consciente), conocer lo que dice la red de ti y sí, también buscar tu punto G… de Google para evaluar tu visibilidad entre otras muchas acciones, que incluyen también el diseño, potenciación y comunicación de “tu producto”.
Esta reseña no es más que una sincera invitación a que leáis este libro, escrito, como insiste su autor, para gente normal pero que no quiere ser uno más. ¿Cómo? Encontrarás las herramientas en Expertología; la ciencia de convertirse en un profesional de referencia.
Andrés Pérez es también autor de otro libro: MARCA PERSONAL, editado por ESIC y ha colaborado en otros libros como Personal Branding que encontraréis en su web www.marcapropia.net.
Andrés Pérez Ortega
Expertología: la ciencia de convertirse en un profesional de referencia
Editorial Alienta 2011
Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera

Corazón, inteligencia y valor: el liderazgo de El mago de Oz
Además de escritor inagotable, Frank Baum (1856-1919), fue durante algunos años vendedor de una compañía y posiblemente se inspiró en alguna de las cosas que vivió en la empresa en la que trabajaba para escribir El (maravilloso) mago de Oz. Los personajes que acompañaban a la protagonista acudían al mago para lograr algo. El muñeco de hojalata quería un corazón para sentir las emociones, el espantapájaros quería un cerebro para pensar con inteligencia y el león quería valor para afrontar las situaciones complicadas. El camino amarillo que han de seguir sus protagonistas, con sus encrucijadas, contrariedades y sorpresas, no es más que una bella alegoría del recorrido a seguir en el mundo de la empresa.
En su libro “Ir o no ir”, Paco Muro nos explica que un talento directivo debe tener corazón, inteligencia y valor. Un líder necesita corazón, porque es la base de la ilusión y representa el lado emocional de la dirección de personas. La inteligencia es clave para transformar la intuición en reflexión planificada y, por último, el valor es necesario para asumir decisiones, retos, cambios, riesgos y los errores que puedan cometerse. De hecho, el valor no solo es necesario para tomar decisiones, sino también para arriesgarse a cambiar las cosas aun cuando todo va bien, anticipándose a los cambios del mañana.
En su libro, Muro nos expone que, para dirigir con éxito, tienes que estar de regreso de Oz, o lo que es lo mismo: tener los deberes hechos y llevar ya contigo el corazón, la inteligencia y el valor para guiar a tus colaboradores y evitar así los errores que podría sufrir toda la compañía.
La primera parte del libro nos describe ocho historias para vencer la desmotivación, las actitudes nocivas y animarnos a esforzarnos, mientras que en la segunda parte, nos puntualiza dos compromisos. El primero referido a los que dirigen y el segundo a los que son bien dirigidos. Al final, como Muro nos explica, el Gran Reto consiste en hacer compatible trabajar y vivir con calidad, es decir, trabajar mejor y ganar más.
Paco Muro, autor también de otras tres obras: “El pez que no quiso evolucionar”, “El GSM. El gran secreto de la motivación” y “El arte de la (im)prudencia profesional”, es socio fundador de la consultora Otto Walter y está especializado en comportamiento de directivos y vendedores. Os recomendamos ver la web http://www.empresaactiva.com. Allí podréis ver toda la obra de Francisco Muro Villalón (Paco Muro) y otros 65 títulos relacionados con el mundo de la empresa de un total de 82 autores que te ayudarán a fortalecer tu formación. Así que… ¿vas o no vas?
Ir o no ir… Hacia el compromiso de trabajar y vivir con calidad.
Paco Muro.
Ediciones Urano. 2005.
Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera

El poder de la metáfora de Nassim Taleb.
En pleno siglo XXI y en plena era de la información, no es un secreto el escaso tiempo que dedicamos a la lectura. Si tenemos en cuenta que buena parte de ese tiempo lo dedicamos a la literatura técnica, podremos entender lo difícil que nos puede resultar comprender el mundo. El libro que os invitamos a leer vio la luz en el 2007 y la mitad del contenido ayuda a conocer la naturaleza humana. La otra mitad, nos muestra que vivimos en un mundo que no entendemos, con eventos que escapan a nuestra imaginación y que ocurren constantemente.
Pone Taleb distintos ejemplos de sucesos extraordinarios por lo inesperado y por las repercusiones que tuvieron: la primera guerra mundial, la burbuja tecnológica de los noventa, el éxito insospechado de Harry Potter... Todos ellos hechos impredecibles a los que nuestros mecanismos e intuiciones difícilmente se adaptan. De hecho, aunque vivimos en la sociedad del siglo XXI, nuestros instintos son los de hace 100 millones de años y nos cuesta acostumbrarnos a conceptos abstractos o impredecibles, ya que se escapan de la linealidad a la que estamos habituados. Nos forman para ser sosos, para estudiar hasta la obsesión, para ser “cisnes grises”, para vivir en lo que Taleb denomina “mediocristán”, mientras que el cisne negro de Taleb se diferenciará por ser sorprendente, impredecible y porque acarreará grandes consecuencias.
Con esto, quizá sea fácil entender la dedicatoria que Nassim Nicholas Taleb, investigador y ensayista, hace a Benoît Mandelbrot (1924-2010), ya que fue el único pensador que dijo “debemos preocuparnos de lo que desechamos porque eso es lo realmente importante: debemos aprender de las grandes desviaciones, no de las pequeñas; debemos aprender de lo extraordinario y no de lo ordinario”.
Nos cuesta comprender nuestros afectos y elecciones en nuestro ámbito personal y aunque nos cuesta reconocerlo, inventamos historias para convencernos a nosotros mismos de que sí entendemos el mundo, de que sí creemos en lo que hacemos y de que hacemos lo que debemos. Pero Taleb, que comenzó su vida en la bolsa, en Wall Street, donde se apercibió de que la estadística que le habían enseñado no acababa de funcionar, nos descubre que la mayoría de eventos se originan a partir de grandes desviaciones y no del análisis retrospectivo de los hechos acaecidos, lo que considera como “lo ordinario”. Así, cuando se trata de la búsqueda del éxito, no se trata de capacidad, sino de casualidad y por ello, tanto las ciencias económicas y sociales como nuestra capacidad como individuos, se impregnan de cierta aleatoriedad difícil de gestionar y de la que no podemos aprender.
No crea Taleb un modelo matemático sino que simplemente muestra las debilidades, tanto en economía o en ciencias políticas como en la vida humana. Por ello nos invita, con una buena dosis de escepticismo científico, a buscar la oportunidad en todo aquello que aún no hemos leído, lo que no hemos hecho o lo que no hemos pensado, aunque la realidad nos grite al oído que estamos equivocados. Taleb nos conduce a probar, a ser empíricos también en nuestro entorno profesional, porque si no pruebas, nunca sabrás si te has equivocado. De hecho, este libro ha sido muy bien aceptado por los emprendedores a los que pide que prueben y que experimenten ya que la mayoría de lo que conocemos como útil proviene de la suerte o del riesgo acometido en la experimentación.
Finalizo con esta invitación a la reflexión que nos hace Taleb en su libro: “invirtamos a estar preparados, no en la predicción… porque la vigilancia infinita es sencillamente imposible”.
El cisne negro.
Nassim Nicholas Taleb.
Barcelona, Paidós, 2008.
Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera

"Después de Grecia van a ir España y Portugal"
Así de tajante aparecía el titular de una entrevista realizada a Santiago Niño Becerra en Cotizalia.com (por María Igartua) hace ahora un año. En esa misma entrevista, Niño preveía que 2010 no marcaría el inicio de la recuperación, que las medidas tomadas no servirían para “curar” y que la solución tendría que venir de fuera y sería lenta, dura y dolorosa.
He creído necesario meditar estas afirmaciones tan rotundas lanzadas por Santiago Niño, dedicándole un espacio en la sección de “Hemos leído” a su libro “El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis”. No es un libro nuevo para nosotros y la controversia que suscitó cuando vio la luz se ha ido amortiguando al verse cumplidas algunas de las previsiones económicas que parecían exageradas en un principio. No somos los primeros que nos referimos al libro de Niño Becerra. Entre otros, Cristobal Cervantes, editor del blog “enFoc Blog”, ya escribió en mayo de 2009 un resumen muy completo del libro que Niño Becerra terminara de escribir el 22 de febrero del mismo año.
En este resumen, destaca Cervantes los paralelismos entre la crisis actual y la Gran Depresión de 1929, especialmente por la sensación generalizada de carencia que llegó hasta la legalización del alcohol en 1933 para que los ciudadanos la “sobrellevaran” mejor. Esta afirmación abre una cuestión profunda que no puede resolverse sino con un análisis serio de las consecuencias sociales que cualquier crisis económica pueda tener.
Como no podía ser de otra forma, al aludir Niño en su libro la crisis del 29, no he podido resistirme a la tentación de acompañar su lectura con la de otro libro bien conocido, un clásico diríamos: “El crash de 1929”, uno de los más de 40 libros escritos por John Kenneth Galbraith, célebre economista liberal y al que el propio Santiago Niño hace mención en la sección de agradecimientos de su libro. Galbraith participó en las administraciones de los presidentes Roosevelt, Truman, Kennedy y Johnson y consiguió hacer lo que pretende hacer esta web, es decir, hablar de economía de forma accesible y sencilla, sin tecnicismos complejos.
.jpg)
Razonada ya la lectura de estos dos libros, cuando abrí sus páginas, establecí dos premisas: la primera que leería el libro de Santiago Niño con independencia de las críticas vertidas sobre él (aún con previsiones cumplidas) y la segunda, que no incurriría en analizar las diferencias entre las dos crisis, porque son de sobra conocidas.
Poco a poco, al ir pasando las páginas, empecé a conocer el entramado de estas dos crisis pero también nació en mí el deseo de hacer una foto social horizontal que me permitiese conocer cómo se sobrellevó la crisis del 29, para intentar luego trasladar esa “foto” a nuestro entorno. Cierto es que nuestro entorno nada tiene que ver con el de 1929, por la globalización actual y por los sistemas de amortiguación empleados, pero coincide con aquél en que nos vemos forzados a adaptarnos y a olvidar aquellos momentos de bonanza económica por los que pasamos y que, según el autor, no volverán.
En clave social, cabe decir que Santiago Niño prevé que el 2011 será el peor año de la crisis, el final de la “L” que iniciará un periodo de estancamiento de la economía hasta 2015 y a partir del cual la recuperación será lenta y se basará únicamente en mejoras de la productividad y de la eficiencia. Viviremos este año que empieza como un nuevo “1930”, o lo que es lo mismo, el peor año de la crisis global, que se caracterizará por ser el de mayor caída de la actividad, con la disminución máxima del PIB y por la alta tasa de desempleo (el último dato de tasa de desempleo disponible en Eurostat es de octubre de 2010, con un 20,7% en España).
Hemos dejado atrás un año 2010 en el que la deuda de las administraciones públicas aumentó hasta algo más de 600.000 millones de euros (datos facilitados por el Banco de España). La mayor deuda la acumula la administración central con algo más de 467.000 millones de euros. Los datos ofrecidos por el Banco de España sobre morosidad en el sistema financiero español indican que aumentó en octubre hasta el 5,67%. Del total de créditos concedidos, más de 103.000 millones de euros son de cobro dudoso y, por entidades, la morosidad más alta corresponde a los establecimientos financieros, situándose la morosidad bancaria en el 5,8% frente al 5,5% de las cajas.
Aún con estos datos, la población, al igual que ocurrió con la crisis del 29, necesita creer que hay una solución, pero el “factor milagro” no existe y todo el tiempo transcurrido desde la gestación de esta crisis global sólo ha servido para ralentizar nuestra respuesta, llegándonos a familiarizar con un paro elevado, con un bajo o nulo crecimiento salarial y con unas hipotecas cada vez menos sostenibles que van engordando poco a poco los listados de subastas judiciales en todo el país.
Estos dos libros y, cómo no, la propia opinión de Santiago Niño, me han ayudado a saber que el principal cambio que tendremos como consecuencia de esta crisis global es el cambio social que hará modificar nuestro modo de vida al igual que ocurrió en Florida en 1929, pues también aquí hemos visto cómo se compraba con la expectativa de vender con beneficio para mantener la creciente elevación de los precios, favoreciendo la llamada burbuja inmobiliaria.
En España, la principal consecuencia social será la rotura de la clase media y su diferenciación se basará no solo en la renta y el patrimonio sino también en el valor que cada persona aporte a la sociedad. Además, podrá producirse una dilución de conceptos como lo estatal a favor de nichos o grupos de empresas (clúster) que aprovecharán sinergias de índole “transregional” y trasnacional, todo con el fin de mejorar la eficiencia y la productividad.
Nos sentiremos más pobres, con menos capacidad de compra, ya que dispondremos de menos dinero en el bolsillo y entraremos en la economía de la eficiencia o “economía ecológica”, como la llama Niño, donde se evitará el desperdicio gracias a la mejora de la eficiencia en la producción. Nos veremos obligados a ahorrar, a revisar nuestros gastos y, por supuesto, a reducir el consumo. En definitiva, 2011 será el año de la concienciación social de la crisis en toda su extensión y será especialmente doloroso en España por el volumen poblacional, por el escaso valor añadido que aportamos al resto de Europa y por las diferencias económicas entre las distintas regiones. No en vano, Santiago Niño recuerda en su libro que “se vive peor “ir-a-peor” cuando se ha accedido a un estándar de vida medio-elevado que cuando se está viviendo en un entorno mísero y deprimido” por lo que no es difícil imaginar el violento cambio que sufrirán aquellos que vieron incrementar de manera rápida sus ingresos en las notarías españolas. Más preocupante me parece la población que no se benefició de esa época de bonanza económica ya que sufrirá doblemente la caída porque, al igual que ocurrió en el 29, en “nuestra crisis” también partíamos de una base de ilusión, de esperanza ilimitada y de optimismo que parece destruirse y ha abatido la ilusión especialmente de muchos jóvenes.
Hemos entrado en el 2011, un año de cambios rápidos donde se vivirá el ahora y hablar de mañana será hablar “a largo plazo”. Debemos entrenarnos, como si de un deporte se tratara, para adaptarnos de forma ágil y eficiente a los nuevos acontecimientos. No es una tarea fácil y así lo revelaba Eva del Amo en un artículo publicado en www.infonomista.es (22 de noviembre de 2010), donde nos recordaba que las facilidades a los nuevos emprendedores son escasas y que tanto el entorno legal como el administrativo son desfavorables para poner en marcha un negocio en España. Aún así, creo necesario lanzar un mensaje de optimismo pues, aunque la recuperación dependerá de la idiosincrasia de cada país, el 2011 nos ofrece un tiempo para conseguir una concienciación social colectiva, algo que se me revela imprescindible para comenzar ya a trabajar en la esperada y necesaria REACCIÓN. Con todo, Feliz 2011!!!
El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis.
Santiago Niño Becerra. Los libros del Lince. Barcelona, 2010.
El crash de 1929.
John Kennetth Galbraith. Ariel. Barcelona, 2008.
Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera

Cómo ser una superwoman y una superboss sin dejar de ser dueña de tu tiempo y de tu vida.
Hace muchos años, siendo yo una adolescente de tan solo 14 años de edad, pude ver una intervención de Simone Veil en Estrasburgo, defendiendo con su presencia y sus palabras la libertad, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en la sociedad. Ideologías aparte, el recuerdo que todavía guardo de esta superviviente de Auschwitz (campo de concentración nazi que quise y pude visitar) me dejó huella desde entonces por su formación, por su rebeldía, por su espíritu de lucha y por la pasión que ponía en su trabajo. La que fuera primera presidenta del Parlamento Europeo, se presenta como una mujer rebelde y femenina que ha debido compatibilizar su vida familiar como madre de tres hijos con su intensa vida laboral.
Veil fue exponente de la revolución femenina francesa del siglo XX. Hoy la “re-evolución”, como prefiero llamarla, continúa y en este momento se dirige hacia la construcción de un mundo laboral más flexible, más permisivo, menos limitado a la oficina pero igualmente eficiente. En definitiva, nos dirigimos hacia una vida laboral más “womenizada”.
El libro que hemos leído, “Womenomics”, de Claire Shipman y de Katty Kay, destaca que en la actualidad existe un nuevo entorno laboral, que exige un nuevo tipo de directivo y, en opinión de las autoras, la mujer puede llevar a cabo un liderazgo “transformador” e “interactivo”, compartiendo poder e información, potenciando la autoestima de otros individuos y logrando que los demás se impliquen con su trabajo.
El poder de la mujer está dejando su impronta en todos los sectores. En Estados Unidos, las mujeres son responsables del 83% de las compras de bienes de consumo, la mitad de los ordenadores los compran las mujeres y en la industria del automóvil, las mujeres compraron un 53% de los coches vendidos en Estados Unidos e influyeron en el 85% del total de las compras de esos coches. La incorporación por lo tanto de la mujer en los equipos directivos de las empresas se ha convertido en una necesidad competitiva como conocedoras de las necesidades de las consumidoras.
Estudios realizados por los profesores de Pepperdine o el de Catalyst (organismo independiente de investigación especializado en la mujer de negocios) revelan que las empresas que más promueven a la mujer son más rentables que la competencia y que las empresas que contratan, retienen y promueven a mujeres presentaban un mayor rendimiento sobre el capital invertido y un mayor rendimiento del capital de los accionistas en más de un tercio.
Pero… ¿qué es lo que quieren las nuevas “womenomics”? Lo que piden las mujeres, según las autoras, es un entorno de trabajo más flexible, disponer de tiempo para realizarse, para estar con sus hijos para correr una maratón o para jugar con el perro.
En definitiva, las autoras nos invitan a conocer el por qué del “poder rosa”, como ellas bautizan a este cambio en el mundo de los negocios, un cambio en el que el estilo de las mujeres se hace más solicitado por ser más inclusivo y constructivo.
Claire Shipman y Katty Kay
WOMENOMICS
Editorial Planeta. Barcelona 2010.
Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera

De fácil lectura, estamos ante un libro de los que bien podíamos denominar como de una tarde, pues es el tiempo en el que puede leerse.
Se trata de una obra de aquellas que antiguamente, antes de que vieran la luz términos como la inteligencia emocional o el coaching, se denominaban de autoayuda. Género que parece no dejar indiferente a nadie, pues despierta simpatías y recelos por igual. O te gustan (convirtiéndote en un firme defensor de los mismos), o desconfías de ellos pues crees que te están vendiendo humo. Yo, que me considero una persona positiva y optimista, soy un fiel seguidor de este tipo de libros desde que, décadas atrás, mis padres me regalaran El vendedor más grande del mundo, bestseller que, dicho sea de paso, se encuentra ya en mi mesilla esperando (haciendo cola como los aviones en la pista de despegue del londinense aeropuerto de Heathrow) a ser releído una vez más, para poder escribir una reseña del mismo para Frikonomics.
Menchu y Rubén han escrito una deliciosa fábula en la que su protagonista, la gallina Popeya, tras ser tildada por su entorno de rara y diferente por no conformarse con la monotonía y por su afán de conocimiento, es capaz de cambiar la vida, con su optimismo e iniciativa, de todo su hábitat, Chicken City. Su madre, preocupada por la actitud diferente de su hija, le lleva a una psicoanalista argentina, quien dictamina que Popeya tiene el síndrome del culo inquieto. Se trata, en definitiva, de una oda al espíritu emprendedor y al compañerismo, escrita de forma amena y sencilla y con un refinado sentido del humor.
En ella se muestran todas las cualidades que ha de tener un buen líder, que, lejos de ser una persona autoritaria y engreída que se rodea de gente mediocre para alentar su ego y conservar su estatus, ha de ser un buen formador y motivador de equipos porque, como se dice en el libro, la función del líder es producir más líderes, no más seguidores. He ahí el quid de la cuestión: trabajar en equipo.
Esta fábula no está solamente dirigida a aquellas personas que posean espíritu emprendedor, sino a todas aquellas que quieran enfrentarse al día a día con energía y optimismo. Vivimos momentos difíciles, sí, pero como reza la cita de Thomas Carlyle que se refleja en el libro de nada le sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive, lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos. Debemos pues dejar de lamentarnos (mi amigo José siempre me dice que hay que salir llorados de casa), y salir a buscar las oportunidades que hay fuera. El mundo exige resultados. No les cuentes tus dolores de parto. Muéstrales al niño (Indira Gandhi).
Menchu Gómez y Rubén Turienzo
La gallina que cruzó la carretera
Almuzarra. Barcelona 2007
Una reseña de David Torija Pradillo
davidtorija@coev.com
|