Hemos leído Hemos leído: El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis (Santiago Niño Becerra) y El crash de 1929 (John Kenneth Galbraith)

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"Después de Grecia van a ir España y Portugal"


Así de tajante aparecía el titular de una entrevista realizada a Santiago Niño Becerra en Cotizalia.com (por María Igartua) hace ahora un año. En esa misma entrevista, Niño preveía que 2010 no marcaría el inicio de la recuperación, que las medidas tomadas no servirían para “curar” y que la solución tendría que venir de fuera y sería lenta, dura y dolorosa.


He creído necesario meditar estas afirmaciones tan rotundas lanzadas por Santiago Niño, dedicándole un espacio en la sección de “Hemos leído” a su libro “El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis”. No es un libro nuevo para nosotros y la controversia que suscitó cuando vio la luz se ha ido amortiguando al verse cumplidas algunas de las previsiones económicas que parecían exageradas en un principio. No somos los primeros que nos referimos al libro de Niño Becerra. Entre otros, Cristobal Cervantes, editor del blog “enFoc Blog”, ya escribió en mayo de 2009 un resumen muy completo del libro que Niño Becerra terminara de escribir el 22 de febrero del mismo año.

En este resumen, destaca Cervantes los paralelismos entre la crisis actual y la Gran Depresión de 1929, especialmente por la sensación generalizada de carencia que llegó hasta la legalización del alcohol en 1933 para que los ciudadanos la “sobrellevaran” mejor. Esta afirmación abre una cuestión profunda que no puede resolverse sino con un análisis serio de las consecuencias sociales que cualquier crisis económica pueda tener.
Como no podía ser de otra forma, al aludir Niño en su libro la crisis del 29, no he podido resistirme a la tentación de acompañar su lectura con la de otro libro bien conocido, un clásico diríamos: “El crash de 1929”, uno de los más de 40 libros escritos por John Kenneth Galbraith, célebre economista liberal y al que el propio Santiago Niño hace mención en la sección de agradecimientos de su libro. Galbraith participó en las administraciones de los presidentes Roosevelt, Truman, Kennedy y Johnson y consiguió hacer lo que pretende hacer esta web, es decir, hablar de economía de forma accesible y sencilla, sin tecnicismos complejos.


 

Razonada ya la lectura de estos dos libros, cuando abrí sus páginas, establecí dos premisas: la primera que leería el libro de Santiago Niño con independencia de las críticas vertidas sobre él (aún con previsiones cumplidas) y la segunda, que no incurriría en analizar las diferencias entre las dos crisis, porque son de sobra conocidas.


Poco a poco, al ir pasando las páginas, empecé a conocer el entramado de estas dos crisis pero también nació en mí el deseo de hacer una foto social horizontal que me permitiese conocer cómo se sobrellevó la crisis del 29, para intentar luego trasladar esa “foto” a nuestro entorno. Cierto es que nuestro entorno nada tiene que ver con el de 1929, por la globalización actual y por los sistemas de amortiguación empleados, pero coincide con aquél en que nos vemos forzados a adaptarnos y a olvidar aquellos momentos de bonanza económica por los que pasamos y que, según el autor, no volverán.


En clave social, cabe decir que Santiago Niño prevé que el 2011 será el peor año de la crisis, el final de la “L” que iniciará un periodo de estancamiento de la economía hasta 2015 y a partir del cual la recuperación será lenta y se basará únicamente en mejoras de la productividad y de la eficiencia. Viviremos este año que empieza como un nuevo “1930”, o lo que es lo mismo, el peor año de la crisis global, que se caracterizará por ser el de mayor caída de la actividad, con la disminución máxima del PIB y por la alta tasa de desempleo (el último dato de tasa de desempleo disponible en Eurostat es de octubre de 2010, con un 20,7% en España).

 
Hemos dejado atrás un año 2010 en el que la deuda de las administraciones públicas aumentó hasta algo más de 600.000 millones de euros (datos facilitados por el Banco de España). La mayor deuda la acumula la administración central con algo más de 467.000 millones de euros. Los datos ofrecidos por el Banco de España sobre morosidad en el sistema financiero español indican que aumentó en octubre hasta el 5,67%. Del total de créditos concedidos, más de 103.000 millones de euros son de cobro dudoso y, por entidades, la morosidad más alta corresponde a los establecimientos financieros, situándose la morosidad bancaria en el 5,8% frente al 5,5% de las cajas.


Aún con estos datos, la población, al igual que ocurrió con la crisis del 29, necesita creer que hay una solución, pero el “factor milagro” no existe y todo el tiempo transcurrido desde la gestación de esta crisis global sólo ha servido para ralentizar nuestra respuesta, llegándonos a familiarizar con un paro elevado, con un bajo o nulo crecimiento salarial y con unas hipotecas cada vez menos sostenibles que van engordando poco a poco los listados de subastas judiciales en todo el país.


Estos dos libros y, cómo no, la propia opinión de Santiago Niño, me han ayudado a saber que el principal cambio que tendremos como consecuencia de esta crisis global es el cambio social que hará modificar nuestro modo de vida al igual que ocurrió en Florida en 1929, pues también aquí hemos visto cómo se compraba con la expectativa de vender con beneficio para mantener la creciente elevación de los precios, favoreciendo la llamada burbuja inmobiliaria.


En España, la principal consecuencia social será la rotura de la clase media y su diferenciación se basará no solo en la renta y el patrimonio sino también en el valor que cada persona aporte a la sociedad. Además, podrá producirse una dilución de conceptos como lo estatal a favor de nichos o grupos de empresas (clúster) que aprovecharán sinergias de índole “transregional” y trasnacional, todo con el fin de mejorar la eficiencia y la productividad.


Nos sentiremos más pobres, con menos capacidad de compra, ya que dispondremos de menos dinero en el bolsillo y entraremos en la economía de la eficiencia o “economía ecológica”, como la llama Niño, donde se evitará el desperdicio gracias a la mejora de la eficiencia en la producción. Nos veremos obligados a ahorrar, a revisar nuestros gastos y, por supuesto, a reducir el consumo. En definitiva, 2011 será el año de la concienciación social de la crisis en toda su extensión y será especialmente doloroso en España por el volumen poblacional, por el escaso valor añadido que aportamos al resto de Europa y por las diferencias económicas entre las distintas regiones. No en vano, Santiago Niño recuerda en su libro que “se vive peor “ir-a-peor” cuando se ha accedido a un estándar de vida medio-elevado que cuando se está viviendo en un entorno mísero y deprimido” por lo que no es difícil imaginar el violento cambio que sufrirán aquellos que vieron incrementar de manera rápida sus ingresos en las notarías españolas. Más preocupante me parece la población que no se benefició de esa época de bonanza económica ya que sufrirá doblemente la caída porque, al igual que ocurrió en el 29, en “nuestra crisis” también partíamos de una base de ilusión, de esperanza ilimitada y de optimismo que parece destruirse y ha abatido la ilusión especialmente de muchos jóvenes.


Hemos entrado en el 2011, un año de cambios rápidos donde se vivirá el ahora y hablar de mañana será hablar “a largo plazo”. Debemos entrenarnos, como si de un deporte se tratara, para adaptarnos de forma ágil y eficiente a los nuevos acontecimientos. No es una tarea fácil y así lo revelaba Eva del Amo en un artículo publicado en www.infonomista.es (22 de noviembre de 2010), donde nos recordaba que las facilidades a los nuevos emprendedores son escasas y que tanto el entorno legal como el administrativo son desfavorables para poner en marcha un negocio en España. Aún así, creo necesario lanzar un mensaje de optimismo pues, aunque la recuperación dependerá de la idiosincrasia de cada país, el 2011 nos ofrece un tiempo para conseguir una concienciación social colectiva, algo que se me revela imprescindible para comenzar ya a trabajar en la esperada y necesaria REACCIÓN. Con todo, Feliz 2011!!! 
 
El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis.

Santiago Niño Becerra. Los libros del Lince. Barcelona, 2010.

El crash de 1929.

John Kennetth Galbraith. Ariel. Barcelona, 2008. 
 

Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera
 

 

Comentarios 

 
+1 #1 Muy buen artìculo 06-01-2011 22:36
Excelente reseña de nuestro nuevo fichaje para Frikonomics.
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