Hemos leído Hemos leído: El cisne negro (Nassim Nicholas Taleb)

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El poder de la metáfora de Nassim Taleb.


En pleno siglo XXI y en plena era de la información, no es un secreto el escaso tiempo que dedicamos a la lectura. Si tenemos en cuenta que buena parte de ese tiempo lo dedicamos a la literatura técnica, podremos entender lo difícil que nos puede resultar comprender el mundo. El libro que os invitamos a leer vio la luz en el 2007 y la mitad del contenido ayuda a conocer la naturaleza humana. La otra mitad, nos muestra que vivimos en un mundo que no entendemos, con eventos que escapan a nuestra imaginación y que ocurren constantemente.


Pone Taleb distintos ejemplos de sucesos extraordinarios por lo inesperado y por las repercusiones que tuvieron: la primera guerra mundial, la burbuja tecnológica de los noventa, el éxito insospechado de Harry Potter... Todos ellos hechos impredecibles a los que nuestros mecanismos e intuiciones difícilmente se adaptan. De hecho, aunque vivimos en la sociedad del siglo XXI, nuestros instintos son los de hace 100 millones de años y nos cuesta acostumbrarnos a conceptos abstractos o impredecibles, ya que se escapan de la linealidad a la que estamos habituados. Nos forman para ser sosos, para estudiar hasta la obsesión, para ser “cisnes grises”, para vivir en lo que Taleb denomina “mediocristán”, mientras que el cisne negro de Taleb se diferenciará por ser sorprendente, impredecible y porque acarreará grandes consecuencias.


Con esto, quizá sea fácil entender la dedicatoria que Nassim Nicholas Taleb, investigador y ensayista, hace a Benoît Mandelbrot (1924-2010), ya que fue el único pensador que dijo “debemos preocuparnos de lo que desechamos porque eso es lo realmente importante: debemos aprender de las grandes desviaciones, no de las pequeñas; debemos aprender de lo extraordinario y no de lo ordinario”.


Nos cuesta comprender nuestros afectos y elecciones en nuestro ámbito personal y aunque nos cuesta reconocerlo, inventamos historias para convencernos a nosotros mismos de que sí entendemos el mundo, de que sí creemos en lo que hacemos y de que hacemos lo que debemos. Pero Taleb, que comenzó su vida en la bolsa, en Wall Street, donde se apercibió de que la estadística que le habían enseñado no acababa de funcionar, nos descubre que la mayoría de eventos se originan a partir de grandes desviaciones y no del análisis retrospectivo de los hechos acaecidos, lo que considera como “lo ordinario”. Así, cuando se trata de la búsqueda del éxito, no se trata de capacidad, sino de casualidad y por ello,  tanto las ciencias económicas y sociales como nuestra capacidad como individuos, se impregnan de cierta aleatoriedad difícil de gestionar y de la que no podemos aprender.


No crea Taleb un modelo matemático sino que simplemente muestra las debilidades, tanto en economía o en ciencias políticas como en la vida humana. Por ello nos invita, con una buena dosis de escepticismo científico, a buscar la oportunidad en todo aquello que aún no hemos leído, lo que no hemos hecho o lo que no hemos pensado, aunque la realidad nos grite al oído que estamos equivocados. Taleb nos conduce a probar, a ser empíricos también en nuestro entorno profesional, porque si no pruebas, nunca sabrás si te has equivocado. De hecho, este libro ha sido muy bien aceptado por los emprendedores a los que pide que prueben y que experimenten ya que la mayoría de lo que conocemos como útil proviene de la suerte o del riesgo acometido en la experimentación.


Finalizo con esta invitación a la reflexión que nos hace Taleb en su libro: “invirtamos a estar preparados, no en la predicción… porque la vigilancia infinita es sencillamente imposible”. 
 

 

El cisne negro.

Nassim Nicholas Taleb.
Barcelona, Paidós, 2008.

Una reseña de Milagros Benito
mbenito@uch.ceu.es
Lecturer in Veterinary Medicine and Surgery, PhD
Clinical Laboratory MSc
Universidad CEU Cardenal Herrera
 

 

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