Observatorio Regreso al futuro

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Yo nací en 1975. Soy, por tanto, un treintañero que, como algunos de quienes nos leen, ha vivido en primera línea la época de Barrio Sésamo, la gallina Caponata y Espinete, de la Bola de Cristal con sus Electroduendes y la Bruja Avería (ya sabes «No te rías…»), e incluso y, por qué negarlo, de Mayra Gómez Kemp al frente del «1,2,3...» los viernes por la noche. Del «después de comer hay-que-esperar-dos-horas-antes-de-bañarse», «si te tragas el chicle se queda siete años en el estómago» y «no hay que despertar a un sonámbulo: es peligroso».

De las pegatinas de los Bollicaos y de los Phoskitos, de las chapas, de las canicas y las peonzas, así como de las colecciones de cromos. También del Mundial del ´82, de Perico Delgado ganando el Tour en 1988 y de Carlos Sainz campeón del mundo de rallies.

Sí, también de la de Michael Jackson triunfando con Thriller, de Diana tragando ratones como si fueran de chocolate, de Michael Knight, Sonny Crocket y Ricardo Tubbs, de Axel Foley, del cuarteto mágico compuesto por Hannibal Smith, M.A, Murdock y Fénix y, cómo no, de la sagrada Trinidad formada por George Lucas, Steven Spielberg y Harrison Ford materializada en Star Wars, Indiana Jones y Blade Runner.

Y aquí llega la mejor de todas, al menos para el que suscribe: Regreso al Futuro (en inglés «Back to the Future»). Recientemente se ha cumplido el 25 aniversario del estreno del film dirigido y escrito por Robert Zemeckis, producido por Steven Spielberg y protagonizada por Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson y Crispin Glover. La trama relata las aventuras de Marty McFly, un adolescente que es enviado accidentalmente atrás en el tiempo desde 1985, su época, a 1955, esto es tres décadas atrás. Ello le permite conocer en su juventud a sus padres e incluso a su amigo el doctor Emmet Brown y, aún con el firme propósito de que nada cambie – por  aquello de no alterar la continuidad espacio-tiempo – cuando regresa a 1985 se da cuenta de que cualquier modificación en un hecho pasado, por nimia que sea, tiene su repercusión en el mañana: ya nada es igual, con la ventaja de que los que han sido ajenos a ese viaje en el tiempo, es decir el resto, no perciben el cambio. Afortunadamente, y en lo que al protagonista concierne, los cambios han sido para mejor. Y aquí viene lo mejor: no crean que el viaje lo hace sirviéndose de un armario mecánico o un frigorífico robotizado. No. Lo hace a bordo de un DeLorean. Si vas a viajar a través del tiempo… ¿por qué no hacerlo con clase?

Y no sé. Me toca escribir artículo mensual para mis amigos de Frikonomics y, como no me ponen límites, me he dicho: hoy toca una de ciencia ficción. Por la cara. Y después me he fumado un pitillo.

Porque la verdad es que para encontrar explicación a la forma de legislar en materia tributaria de mis primos, los de la profesionalidá parlamentaria, o tiras de filmoteca de fantasía para arrancar o te mueves menos que un avión de mármol. Y luego está también lo que ocurre en la política económica española, de lo que algún día escribiré también, para lo que recurriré a algo de Berlanga. Y me quedo corto.

El ejemplo más actual de lo que digo (y hay más) viene constituido por la tributación de las reducciones de capital de las SICAV, esos vehículos de ahorro que según la AEAT son remanso de riqueza de unos pocos y a las que ha intentado meterles mano hasta que ha venido el padre de la criatura (CNMV) a decirles: ojos negros tienes. En efecto, hasta hace poco tiempo el rescate de fondos en dichas sociedades tributaba, en sede del IRPF, como cualquier reducción de capital: reducción del valor de adquisición de las participaciones hasta hacerlo cero y el exceso, rendimiento del capital mobiliario al tipo del 19-21%.

Un día los prohombres de la democracia deciden que a esto hay que ponerle remedio pues al hecho de que se trata de sociedades que tributan en el IS al 1% se suma el diferimiento de la tributación en el rescate de fondos, respetando los anteriores límites. Ya me los imagino: hay que modificar la Ley porque esto no puede ser, fíjate! La congelación de las pensiones, la rebaja de sueldos de los funcionarios, la retirada de la ayuda a los parados de larga duración…blablabla...blablabla. A estos de las SICAV habrá que meterles mano o si no nos va a caer una estiba que te vas de bareta.

 Sin embargo de gestionar mejor la mil millonada que está costando el INEM cuando sólo el 17,4% de los parados encuentra trabajo a través de esta entidad, de eliminar duplicidades entre las Administraciones coexistentes, de luchar contra el verdadero fraude fiscal que constituye la economía sumergida, de evitar importaciones de países que no cumplen con norma alguna de protección al trabajador ni de sanidad ni rastro tú. De eso ni rastro. A partir de ahora la tributación del rescate de dinero de las SICAV tributará al 21% desde el primer céntimo.

Pues bueno, pues vale. A lo mejor resulta que hasta estoy de acuerdo, oyes.

Pero ojo, no queda ahí la cosa. Niet. Ante la mas que previsible respuesta de quienes han invertido en tales sociedades (ya saben: retirada masiva de liquidez, fuga de capitales a paraísos fiscales, etc.) hay que conseguir que las cosas cambien de curso radicalmente sin que los que seguimos la línea normal del tiempo nos demos cuenta. Nada, nada. Nos subirnos al Delorean y, tras asegurarnos de que el condensador de fluzo está fluzeando, seleccionamos la fecha 23 de septiembre de 2010, ponemos la máquina a más de 140 km/h y….¡¡zuuuuuuassssssssssssss!! Ya estamos en la fecha de la ocurrencia. Situamos allí la entrada en vigor de la norma que modifica la tributación en las SICAV y, como quien no quiere la cosa, volvemos al día en que se publique en el BOE la citada modificación legislativa que, ojo, todavía no sé sabe si va a ser en la Ley de Presupuestos o en el bando municipal de nombramiento del hijo predilecto de Villabotijos sin Pitorro. Habrá que ver.

¿Qué les parece? Casi sin darnos cuenta, a los habitantes de Hill Valley se les aplica una norma que se publicará recientemente en el BOE pero que ya habrá entrado en vigor desde hace tres meses. Ni seguridad jurídica, ni pérdida de imagen frente a los mercados internacionales ni ahuyentar a potenciales inversores con un marco fiscal movedizo importa: por muy previsor que hayas sido, por mucho que se haya estado al corriente de los proyectos de reforma que se han ido publicando, no puede hacerse nada porque la norma ha entrado en vigor con carácter retroactivo, es decir dejando fuera a todos aquellos que maniobraron conforme se veían venir. «Qué fuerte, chicos!! Hola, hola, Mcfly! Hay alguien en casa?»

Sin embargo, y aun con la ventaja que supone tener una máquina del tiempo, llegan tarde. Doc. Emmet Brown, inventor de la máquina que hace posibles los viajes en el tiempo debió hacer más Delorean porque familias como las Del Pino, Koplowitz, Ortega, Polanco, etc. rescataron fondos de sus SICAV incluso con anterioridad a esa entrada en vigor retroactiva. Sí…ahora recuerdo que la película tiene parte II y parte III.


Pablo Bourgon Baquedano

Abogado fiscalista

 

 

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