Una tragedia griega nada española
España y Grecia tienen muchas cosas en común. Nos gusta la buena comida y disfrutamos de largas sobremesas con los nuestros, gozamos de un clima benigno, unas playas excelentes y una historia rica en cultura y tradiciones.
Dicho esto, los acontecimientos recientes nos demuestran que si bien nos parecemos, no merecemos que se nos sitúe en un saco tan ingrato como es el de los PIGS (Cerdos en inglés, utilizando la primera letra de cada país; Portugal, Italia o Irlanda –según el advenedizo que lo escriba- Grecia y España que aporta la S).
¿Cómo empezó todo?
En primer lugar, ambos países accedimos al Euro (UME) el mismo año, pero las condiciones fueron notablemente diferentes, lo cual ya en 2001 presagiaba los hechos que ahora están aconteciendo.
Según el Tratado de Maastricht, plasmado posteriormente en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, los requisitos se basaban en un nivel de Deuda Pública inferior al 60% del PIB (es el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en un país) y el ya casi olvidado 3% de déficit presupuestario.
En el caso de Grecia, su nivel de deuda se redujo durante los años de expansión, pero debido al crecimiento del PIB y nunca a una reducción de dicha magnitud en valores absolutos (ver tabla). En España, sí que se realizó un esfuerzo por reducir ambas magnitudes, por lo que en estos momentos somos de los pocos países que cumpliríamos con este requisitos del PEC, no así con el de déficit, que se sitúa por encima del 10%, si bien existe un claro compromiso por devolverlo a niveles por debajo del 3% en 2011.
Al unirse al Euro, la Deuda Griega ya suponía más del 100% de su PIB. A pesar del boom provocado principalmente por los bajos tipos de interés del Euro, han hecho poco por evitar estos déficits persistentes, y ya en 2009 se han situando en un 13% del PIB.
¿Lo quieres con IVA?
De igual modo, ambos países comparten una dudosa afición por evadir impuestos, con unos niveles estimados de economía sumergida del 20% para España y del 30% para Grecia. En Grecia se están culpando a las rentas altas, tal y como doctores y abogados, que evitan pagar impuestos adquiriendo villas, yates y coches de lujo por medio de empresas establecidas en paraísos fiscales, si bien este mal parece estar presente en todos los sectores de la sociedad helena.
En estos casos se deben aplicar medidas anti-fraude, pero es más importante aún transmitir una imagen de transparencia pública y castigo ejemplar a la corrupción, pero desde frikonomics.com atenderemos este tema en otro momento…
La situación se ve agravada por la falta de credibilidad que sufre Grecia. Con la ayuda de Wall Street y la Contabilidad Creativa, ha intentado durante 10 años superar los límites de la Deuda permitida en Europa. En este momento, la Reserva Federal Estadounidense investiga los negocios griegos de Goldman Sachs, que ayudó a Atenas a cumplir las normas europeas sobre el déficit mientras seguía gastando por encima de sus posibilidades. Instrumentos desarrollados por Goldman Sachs -entre otros- permitieron enmascarar préstamos adicionales en Grecia. En palabras de su recién elegido Presidente, Yorgos Papandreu, “Grecia no es un país que se caracterice por su transparencia y veracidad en las cuentas económicas”.
En palabras del FMI, a la Península Ibérica nos favorece “la fortaleza de sus instituciones, la fortaleza de sus estadísticas nacionales, su credibilidad y su buen historial”.
El atracón
Por último, tanto España como Grecia presentan un alto déficit estructural, plasmado en un elevado nivel de paro (18,8% para España y 9,7% para Grecia) 3 millones de funcionarios en España y 625.000 en Grecia y una edad de jubilación media de 63 años en España y 57 en Grecia. Grecia tiene uno de de los sistemas de pensiones más generosos, y por tanto más caros, de los miembros de la OCDE. Un pensionista griego espera cobrar un 96 % de sus ingresos en activo, mientras que un español, el 85%.
Tras haber vivido muy por encima de sus posibilidades, Grecia ya ha comenzado sus reformas, que se traducen en una reducción del déficit fiscal al 8,7%, que pagarán los de siempre (retraso de la edad de jubilación, bajada de sueldo a los funcionarios, etc.) y que ha sido bien acogido por los mercados financieros que han adquirido deuda por 5.000 millones de Euros. De no mostrar firmeza en sus reformas, tendrá graves problemas para refinanciar los 20.000 millones que vencerán entre Abril y Mayo.
La dimensión de la crisis de los últimos 2 años ha sido histórica, lo que parece justificar que los esfuerzos fiscales realizados para evitar una catástrofe económica mundial hayan sido de dimensiones históricas.
Toca adelgazar, ajustarse el cinturón. El camino se presenta doloroso, y tenemos que diseñar el futuro. Ese es el reto.
Datos Básicos:
Un artículo de Oscar Zarzoso
oscarz@frikonomics.com


