Carta a Nouriel Roubini: ya tenemos suficientes cenizos
Estimado Sr. Roubini,
Con motivo de sus dos artículos publicados en el diario “El Economista” de 23 y 24 del presente, me gustaría transmitir mi respeto y simpatía por dicho diario, por el que me congratulé en febrero de este año al incluirle a usted entre sus firmas con motivo de su cuarto aniversario.
Ya hace años que sigo sus artículos de forma regular, al igual que el de otros economistas como Krugman, Mankiw, Stiglitz, Sachs, Guillermo de la Dehesa, Carlos López o Emilio Ontiveros entre otros. Me temo que sus artículos son casi tan desconocidos en nuestro país como lo parece ser nuestra economía a usted, pero le reconozco el mérito de haber sido el único que predijo a tiempo la crisis de las hipotecas sub-prime que se nos avecinaba.
Me hubiera gustado que aplicara el mismo rigor a la hora de hablar sobre la presente crisis en la zona euro, y aún más al osar compararla con la sufrida en nuestra querida Argentina (que ya parece estar repuntando) en diciembre de 2001.
Sin motivación aparente, relaciona la crisis helena con la sufrida en Argentina, que en el escenario previo al Corralito presentaba unos índices de déficit presupuestario del 3%, de deuda pública (DP) del 50% y un déficit por cuenta corriente del 3%. Con estas alarmantes cifras también accedieron los 17 miembros del área euro a la UME, por lo que no parece haberse esforzado en exceso a la hora de relacionar ambas tragedias, o según su tesis, economías con un déficit del 11,2% y un 94% de DP (Estados Unidos), o un déficit del 11,5% y un 68,50% de DP (Gran Bretaña) o un déficit del 10% y una DP del 192,10% (Japón) estarían solicitando ayuda desesperada al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Si bien nos extenderemos en otro artículo, el Corralito fue un claro ejemplo de una serie de medidas erróneas de política monetaria que provocaron la falta de liquidez en el sistema financiero. Se intentó mantener el valor de un peso mientras se “jugaba” con el coeficiente de caja de los bancos que a su vez tenían invertidos los fondos en Deuda Pública Nacional.
Tal y como explicamos en el artículo La Política Monetaria de Pancho Villa, la política monetaria la decide el Banco Central Europeo (BCE), por lo que es improbable que un país de la zona Euro sufra un corralito como fue la mayor suspensión de pagos de la Historia.
En el artículo que parece haberle servido de inspiración al poner su título, Una tragedia griega nada española, se entra en detalle en las causas y ninguna es una crisis bancaria. Grecia tendrá que realizar unos sacrificios muy duros, pero ya forman parte del compromiso exigido por el FMI que le va a prestar 15.000 millones de euros y los 30.000 millones de euros aportados por los 16 socios restantes, que si bien a regañadientes (salvo los 3.673 millones aportados por España que tenemos un Presidente que pese haber nacido en León, bien podría haber sido del centro de Bilbao) entienden los riesgos que suponen no acudir al rescate de uno de nuestros socios.
Grecia está inmersa en un proceso de reestructuración de su deuda, para lo que se le exigen unos ajustes presupuestarios que le permitan corregir su déficit. Es cierto que existe un gran riesgo cuando un país pospone las medidas necesarias, pero el Gobierno Griego parece dispuesto a tomar medidas impopulares a costa de sanear sus finanzas. Por poner un ejemplo, la DP Griega está financiada a 7,80 años, mientras que la DP Británica lo está a 17 años, por lo que hay margen. No es lo mismo una suspensión de pagos (default) que una refinanciación. Otros países, como Uruguay en 2003 han pasado por ella y las consecuencias no han sido tan dramáticas como el caso argentino mencionado por usted.
En cuanto al caso Español, también existe un compromiso por alcanzar un nivel de déficit del 3% en 2012, el nivel de DP todavía no alcanza el 60%, se está intentando corregir la dualidad entre contratos fijos y temporales (le recomiendo se lea el libro de Guillermo de la Dehesa “La Primera Gran Crisis Financiera del S.XXI”, que habla sobre los ajustes a realizar en nuestro país).
También menciona en su artículo el estallido de la burbuja inmobiliaria en España. Es cierto, existe un parqué de al menos 700.000 viviendas a la venta, pero si nos fijamos en que la tasa de ahorro se ha situado en el 14,10% frente al 9,9% de 2008, la conclusión más lógica es que los españoles pagamos nuestras hipotecas y no le llevamos las llaves al banco. El número de transacciones inmobiliarias (Datos del Ministerio de la Vivienda, presentados el pasado 23 por la Sra. Beatriz Corredor) alcanzó las 414.000 y casi no se emiten nuevas licencias (se estiman unas 95.000 para 2010), por lo que en un par de años nos habremos librado de un excesivo stock de las mismas.
En cuanto a la competitividad, los salarios no han subido desde 2007, la devaluación del euro se está produciendo sin grandes sobresaltos (en noviembre de 2009 superaba los 1,5 USD/EUR, y ahora se sitúa en 1,33 USD/EUR), lo que nos ayudará a vender nuestros coches, aerogeneradores, ingenierías, calzado, cerámica, esmaltes, moda, frutas y verduras.
Somos conscientes de la crisis en la que estamos inmersos y estamos haciendo lo posible por superarla. Ya hemos superado varios ataques (Lehman Brothers, Northern Rock, etc.) y nos hemos ayudado. ¿No vamos a ayudar a uno de nuestros socios? Gracias por su análisis tan exhaustivo, Sr. Roubini, pero como ustedes dicen “Thank you, but no, thank you” … ya tenemos suficientes cenizos.
Oscar Zarzoso
Economista
oscarz@frikonomics.com



Comentarios
En este artículo demuestra unos grandes conocimientos y una magnífica forma de mandar una reprimenda.
Es Vd. todo un tío, con todas las letras.
Le felicito.
Javier