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Monopoly, símbolo del capitalismo 

Rogamos el permiso del lector/lectora para transcribir la definición de una entidad de crédito, recogida en la Directiva 2000/12/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de marzo de 2000 y el Real Decreto Legislativo 1298/1986, de 28 de junio:

Se entiende por entidad de crédito:

a) Toda empresa que tenga como actividad típica y habitual recibir fondos del público en forma de depósito, préstamo, cesión temporal de activos financieros u otras análogas que lleven aparejada la obligación de su restitución, aplicándolos por cuenta propia a la concesión de créditos u operaciones de análoga naturaleza.
b) Toda empresa o cualquier otra persona jurídica, distinta de la recogida en el párrafo a) anterior que emita medios de pago en forma de dinero electrónico.

Se conceptúan entidades de crédito:

a) El Instituto de Crédito Oficial.
b) Los Bancos.
c) Las Cajas de Ahorros y la Confederación Española de Cajas de Ahorros.
d) Las Cooperativas de Crédito.
e) Los Establecimientos Financieros de Crédito.
f) Las Entidades de Dinero Electrónico.

Ésta es la definición de una entidad de crédito, que se resume en que los bancos reciben ahorros y excedentes de liquidez de particulares, negocios y estados soberanos que prestan a otros que necesitan dinero. Este dinero nos permite adquirir nuestras casas, financiar el desarrollo empresarial y construir infraestructuras. La idea es que los préstamos se crean para conservarlos y no para comerciar con ellos.

Es una función básica en la economía. Sin un sistema financiero que realice esta labor intermediadora no se puede progresar.

Pero llegó un momento en el que, debido a las presiones de sus accionistas que les exigían mayores rentabilidades y a la impaciencia de sus ejecutivos, comenzaron a realizar nuevas labores no propias de su misión en la sociedad.

El beneficio corporativo y personal se convirtió en el objetivo principal a seguir, en vez del suyo tradicional, centrado en dar un buen servicio al cliente con un crecimiento responsable. Se habían vuelto unos conglomerados excesivamente complejos que hacían un montón de cosas muy alejadas de su función principal.

Esto nos hace pensar que junto a la crisis financiera internacional, la crisis española provocada por la falta de competitividad y la explosión de la burbuja inmobiliaria, así como una crisis de identidad europea se une una crisis de valores, en la que los banqueros han despreciado su profesión.

Pero, ¿cómo comenzó todo?

Tras el renombrado Crash del 29, dentro del código de conducta promovido por el Presidente Roosevelt, resumido como “New Deal”, se redactó una nueva Ley, denominada la “Glass-Steagall Act” de 1933. Esta Ley restringía la integración de la banca, aseguradoras y la negociación en Bolsa, al no permitir que unos entraran en el negocio de otras. Se dividió la banca comercial de la banca de inversión, con diferentes órganos reguladores: La Reserva Federal (Fed) y la Securities and Exchange Comisión (SEC) respectivamente. Y todos tan contentos durante 60 años…

Pero las mencionadas presiones hicieron que el Presidente Clinton redactara una nueva Ley que de forma sencilla se resumía en que todos podían hacer de todo. Se llamó la “Financial Services Modernization Act” de 1999 (Ley de Modernización de los Servicios Financieros). Y los bancos comenzaron a comprar acciones y los bancos de inversión empresas hipotecarias que compraban hipotecas para volver a venderlas.

Hay mucha literatura que resume las consecuencias de esta pérdida de valores y el desprecio por su propia profesión, por lo que no se va a insistir más sobre este asunto, pero siempre hay una bella moraleja: La Banca Española.

La semana pasada se conocieron los resultados del denominado “Stress Test” a la Banca Europea, y previo a su publicación, ya sabemos que el banco más solvente en Europa es Español: El Banco Santander, y el segundo también: El BBVA.

Estas entidades nos han demostrado que centrándose en su negocio, optimizando estructuras por medio del crecimiento y la diversificación, se puede seguir ganando sin arriesgar los ahorros de sus depositarios y accionistas. Ya veremos qué ocurre con ciertos bancos alemanes e ingleses, así como alguna caja que han llevado políticos sin experiencia financiera.

La sociedad necesita a la banca para mediar entre ahorradores y los que necesitan financiarse, así como para intervenir en el sistema de pagos. La experiencia nos ha demostrado que profesionales que han honrado su trabajo y su tradición saben crear valor mientras forman parte de un engranaje básico en esta rueda que es la economía.

Oscar Zarzoso
Economista, Magíster en Banca y Mercados Financieros
oscarz@frikonomics.com

 

 

Comentarios 

 
0 #1 back to basics 23-06-2010 14:54
Un excelente artículo, con apreciaciones interesantes. Le felicito y animo a que siga obsequiándonos con escritos de este estilo.
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+1 #2 RE: Back to Basics 25-06-2010 10:17
Oscar, me ha gustado mucho este artículo. Los bancos permiten que funcione el sistema, pero no se vale todo, tienen que actuar con ética.
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