El modelo de las Cajas de Ahorro

Estamos viviendo un proceso de reestructuración de las cajas de ahorro tal y como se han conocido desde su configuración, hace ya más de un siglo, que va encaminado hacía una bancarización y privatización de las mismas.
Entre las medidas más relevantes que se han adoptado, desde mi punto de vista, se encuentra la referida a la captación de recursos de las entidades de crédito, dando la posibilidad, pese a que no han sido muy efectivas hasta el momento, de incorporar cuotas participativas (según las define el Banco de España se tarta de activos financieros o valores negociables que pueden emitir las cajas de ahorros), confiriendo derechos políticos. Una clara muestra de cuál es la intención final de la privatización de las cajas, si bien es cierto, que se ha establecido un máximo del 50% del patrimonio.
Sirva como ejemplo que para dotar de una mayor seguridad jurídica a los SIP (Sistema Institucional de Protección, se trata de un compromiso contractual o estatutario para proteger a las entidades que forman parte del mismo, asegurando su liquidez y solvencia en caso necesario. Es el mecanismo que están utilizando muchas cajas para su integración), la entidad resultante tendrá que estar participada al menos en un 50% por las cajas que lo integran, quedando el otro 50% a disposición del capital privado. Además, por ley deberá ser una Sociedad Anónima.
Se da la alternativa de realizar su actividad a través de una entidad bancaria de forma indirecta o de transformarse en una fundación de carácter especial, traspasando su negocio a otra entidad de crédito.
Vamos a resumir las diferentes alternativas, si bien, el proceso queda francamente abierto a múltiples posibilidades tal y como se puede intuir. Estas serían las diferentes alternativas: La caja de ahorros tradicional (debería adaptarse a los nuevos cambios que hemos intentado explicar brevemente), la caja de ahorros tradicional pero emisora de cuotas participativas (teniendo un clara consecuencia en la forma que tienen las mismas de gobernarse), cajas de ahorro participantes en un SIP, y aquella que perteneciendo a un SIP se transforme en fundación.
Para concluir, señalar que lo indudable es que el sistema financiero en su conjunto pasa por dificultades, lo que nos lleva a una única conclusión, la necesidad de iniciar una profunda reforma que derive en un mayor control y estabilidad. Si bien, desde mi humilde opinión, creo que se pueden tomar decisiones que no conlleven la desaparición del modelo de negocio de las cajas de ahorro tal y como se conoce hoy en día (esperemos a los estrés test para ver si hay cajas que aún teniendo su naturaleza jurídica hayan hecho bien los deberes). Aunque se debe apostar por una profesionalización y por la eliminación de la influencia política en las mismas, a través de órganos de supervisión directa. Como decía Albert Einstein “entre las adversidades se encuentra la oportunidad”.
David Navarro López
Economista



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